Mar04252017

Last update01:07:47 PM

¿Quién pagó por Joseph Stiglitz decir que somos la Grecia del Caribe?

  • PDF

alt(San Juan, 9:00 a.m.) Nos tiene obsesionado la pregunta: ¿quién pagó por la comparecencia de Joseph Stiglitz a Puerto Rico la semana pasada? ¿A quién le conviene que Stiglitz diga lo que dijo en Puerto Rico? ¿Por qué la prensa corporativa y sistemas mediáticos han creado una nueva tendencia que promueve que tanto el fin de la Junta de Supervisión Fiscal como el fin del Plan Fiscal?

Según varios portales como Big Speak, Stiglitz devenga un pago de $40,000.00 por cada conferencia. No obstante, en otros portales, se convierte en el tercero mejor pagado de las llamadas Escuelas de Negocios de los EE.UU., devengando $85,000.00 por conferencia. Ahora bien, ¿quién le pagó por hablar en Puerto Rico? ¿El Centro para la Nueva Economía? ¿La organización sin fines de lucro de acceso a la justicia y a la equidad, Espacios Abiertos?

En el año 2014, el Centro para la Nueva Economía (CNE), una organización sin fines de lucro que investiga la relación entre lo social y la economía, recibió una subvención de la Open Society Foundation, por la cantidad de $1.9 millones de dólares. Esa subvención fue para adelantar las causas de la justicia para una sociedad transparente y democrática. A partir de ahí, se creó en el 2015 la organización sin fines de lucro, Espacios Abiertos (EA), para promover los ideales de la beca recibida por el CNE en el 2014.

En el 2015, el CNE/EA tenían una pequeña fiestecita privada en un hotel de San Juan, y de forma inesperada aparecieron Joseph Stiglitz y George Soros, el filántropo capitalista fundador de la Open Society Foundation. Estos “pasaban” por Puerto Rico, y allí Stiglitz introdujo la idea, cuando se dirigió al público, “que Puerto Rico es la Grecia del Caribe”. Esa idea, la repitió hace dos meses, cuando por razones insospechadas en las cartas al lector de el New York Times, el diario más influyente de los EE.UU., Stiglitz dijo que Puerto Rico era la Grecia del Caribe, y que la Junta no habría de salvar a la isla. La semana pasada en su alocución en la isla, Stiglitz volvió a decir lo mismo.

Es interesante, pero nos hacía falta la presencia de un distinguido economista internacional como Joseph Stiglitz, exdirector de desarrollo económico del Banco Mundial; profesor de Columbia University en Nueva York, EE.UU.; y más que nada Premio Nobel de la Paz (economía 2001); para finalmente reconocer que tanto la junta como el plan de Ricardo Rosselló nos llevan a la pobreza y la desigualdad. Los boricuas de a pie, tanto los pensionados como los maestros y maestras del sistema público, llevan meses diciendo esto; más aún, los activistas boricuas, desde la Concertación Puertorriqueña contra la Junta de Control Fiscal hasta el grupo de artistas organizados bajo Se Acabaron las Promesas, han dicho lo mismo. Pero, todo indica que necesitamos la palabra, articulada verbal y escrita, por Joseph Stiglitz.

Invitado por el Centro para la Nueva Economía, nos volvemos a preguntar: ¿Siendo el Centro para la Nueva Economía, una organización sin fines de lucro, está en su presupuesto anual pagar los honorarios de Stiglitz? No sabemos, pero en un país en crisis, esperamos que organizaciones sin fines de lucro, que en parte dependen de fondos privados de filántropos para ofrecer ayuda, sean utilizados correctamente. Traer a Stiglitz no nos parece que es una prioridad de país. Pero tres intervenciones en los pasados dos años, nos hace pensar que Stiglitz tiene alguna cuenta privada que subvenciona sus intervenciones, ya sistémicas, para comentar lo mismo sobre Puerto Rico: es la Grecia del Caribe.

Hay dos verdades fácticas que nos pueden ayudar a comprender porque es imperioso preguntar quién pagó por Joseph Stiglitz. Por un lado, uno de los reclamos más importantes ante la crisis fiscal en Puerto Rico, es el que el sector sindical/sociedad civil llamado la Cumbre Social como por economistas como Martha Quiñones, han estado impulsando que es el de auditar la deuda de Puerto Rico. Este proceso, ha tenido sus vericuetos, pero hoy se ha convertido en un reclamo de vastos sectores del país.

Por otro lado, en el pleito de los distintos bonistas en la Corte Federal de San Juan, bajo la presidencia del juez Francisco Besosa, ha quedado meridianamente claro que los bonistas no son homogéneos. Unos bonistas cobran por la crisis del gobierno de Puerto Rico. Otros bonistas cobran, por la crisis y colapso de otros bonistas. En ese pleito, entre los distintos bonistas se preguntan, ¿quién cobra primero?

Finalmente, un dato histórico que debemos utilizar para analizar y contestar la pregunta de quién pagó por Joseph Stiglitz. En el 1987, George Soros, con su compañía de inversiones globales, Fund Management fundada en el 1969, retó a la bolsa de valores de Londres, y literalmente la hizo quebrar ese día. Esto por el manejo de las inversiones de especulación. Ese día se perdieron £530 millones de libras esterlinas, que dependiendo el cambio ese día, podría equivaler a sobre mil millones de dólares. Ese día fue la gloria para el especulador Soros.

Ante este cuadro nos preguntamos si Soros, quien es amigo de Stiglitz, y a su vez financia al Centro de la Nueva Economía, esté pensando qué en el colapso de los fondos buitres y otros en Puerto Rico, él podría ganar. A fin de cuenta, si esos fondos pierden su valor real en papel, y se compran a precio de pescado a bomba’o, ¿quién gana? De eso se trata la economía de George Soros, de la especulación en la inversión, tanto en la ganancia como en la pérdida.

George Soros invierte en la especulación financiera de forma capitalista y no ética. Sus amigos, hablan de lo que es necesario hablar, “Puerto Rico es la Grecia del Caribe”. Lo curioso es que en un tema que tanto el presidente de los EE.UU. hoy, Donald Trump, como su homólogo de Rusia, Vladimir Putin, coinciden es que ambos detestan a George Soros. De Rusia expulsaron a la Open Society Foundation, y en los EE.UU., la administración Trump ya ha insinuado hacerlo. Pensemos.