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Un país que se desploma ante la represión de Rosselló

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alt(San Juan, 11:00 a.m.) Lo que nos debe sorprender no es que la rectora del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Carmen Haydee Rivera, haya renunciado. Lo que nos debe sorprender, es que nadie ha dicho nada por la interferencia y amenaza de una juez del Tribunal de Primera Instancia, que la amenazó con encarcelarla si no hacía cumplir la orden del Tribunal de Apelaciones de abrir los portones. Es decir, la lógica de represión ese impuso para doblegar la dignidad de una profesora universitaria, que como bien ha establecido, ha hecho lo imposible por reabrir los portones.

Desde que el gobierno de Ricardo Rosselló llegó al poder el pasado 2 de enero de 2017, su “plan” ha sido reducir los derechos adquiridos de los trabajadores, como a su vez coartar los derechos constitucionales y civiles del pueblo. Ante esto, ha establecido un régimen coerción y represión al cual el pueblo de Puerto Rico no estaba acostumbrado desde hacía muchos años. En este sentido, este nuevo gobierno se parece al de Luis Fortuño (2009-2012) y al de Carlos Romero Barceló (1977-1984).

En tiempos donde el diálogo se impone, así como la reconciliación, Rosselló ha optado por la confrontación del país. Las leyes aprobadas por él, incluyendo la legislación pendiente de su firma que enmendaría el Código Penal y haría más punitivo el ejercicio de la protesta social, responden a su lógica no democrática de gobernanza. La situación, contrario a término se continúa polarizando, y la respuesta del Tribunal de Primera Instancia, a la UPR, es por decir lo mínimo, aterradora.

Es momento de profundizar, nuevamente nos reiteramos, de una respuesta concertada de pueblo contra la gobernanza represiva de Ricardo Rosselló. Una forma de ejercer ese repudio es no apoyándolo en su propuesto plebiscito del próximo 11 de junio. No votar, o votar en contra de sus deseos pro estatidad, es una respuesta. Pensemos.