Mar08222017

Last update04:38:01 PM

Venezuela y la guerra mediática entre los blancos/ricos y los negros/pobres

  • PDF

(San Juan, 9:00 a.m.) Solo un boricua daría por cierto o no lo cuestionaría que la caricatura en torno al icono de la jaibería y poca vergüenza local, el personaje histórico de Pepito es blanco. Cuando se dio la crisis entre la prensa corporativa y los creadores del personaje, me sorprendió ver que, en solidaridad con los creadores, muchos y muchas en las redes sociales se solidarizaron poniendo una imagen de Pepito en su foto de identificación. Lo más curioso, lo cual nadie se cuestionó, es porque Pepito, el títere callejero de los chistes de doble sentido, era un niño blanco.

Explicar la crisis de Venezuela, es un proceso muy complejo como muy fácil a su vez. Pero, desde el trabajo que diariamente hemos asumido, que es la captación de información, su transmisión y reproducción masiva, hablar de Venezuela es hablar en torno de unos hechos que son manipulados por todas las partes en el conflicto. Ahora bien, la diferencia, es que la situación de Venezuela fuerza a uno a asumir, desde la ideología y desde la ética política con la cual uno vive, una posición. Usted puede estar a favor o en contra del gobierno; a favor o en contra de la oposición; a favor o en contra del pueblo, pero tiene que asumir posición.

La posición que uno ha asumido de forma crítica es la de apoyar en esta coyuntura al gobierno del presidente Nicolás Maduro como así al pueblo que lo apoya, que consistentemente en los procesos electorales se ha expresado a favor de su gobierno; y cuando no lo ha hecho, como en las últimas elecciones parlamentarias, uno continúa asumiendo el apoyo y reconociendo que la democracia es un proceso complejo.

Ahora bien, la prensa corporativa y de derecha, el manejo de la información mediática en particular por las tendencias de las redes sociales, desean compartir un sentido de “opinión mayoritaria” en el supuesto básico de que estamos todos con el pueblo de Venezuela y todos en contra del gobierno de Nicolás Maduro, el cual se simplifica como el “Chavismo”, es decir el legado de fenecido líder Hugo Chávez.

Para entender la situación de Venezuela usted, lector o lectora que nos sigue, debe aprender a identificar tres fuentes: la prensa comercial nacional e internacional, que tiene un propósito adelantar la causa del capitalismo que produce más riqueza sin restricciones; la información generada por el gobierno de Venezuela, que se transmite entre otros por la Agencia Venezolana de Noticias (www.avn.info.ve.); y la posición del periodismo de investigativo de izquierdas, que ha generado una impresionante cantidad de información y materiales, que en Puerto Rico, ha sido invisibilizado por la prensa comercial de derechas y a favor del capital.

En resumen, la lucha de Venezuela hoy se da entre el gobierno dirigido por al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), los sectores diversos que lo apoyan; una derecha organizada por la Mesa de Unión Democrática (MUD), la cual tiene a gente muy diversa, desde liberales, izquierdas en desafecto y derechas duras y recalcitrantes; y una comparsa de títeres callejeros, llamados Guarimbas, que son los que prenden fuego a todo, usan armas de fuego, y que en este momento se han desatado como una fuerza independiente que responde al mejor postor, es decir al que pague la movida.

Dicho lo anterior, la relación de fuerza social en Venezuela se mide entre lo que el teórico latinoamericano original de Perú, Aníbal Quijano definió como la colonialidad del poder. Es decir, en América Latina, la clase social tiene color racial. La derecha es rica y blanca en Venezuela; el gobierno es pobre y negro en todas sus tonalidades. El pueblo que apoya al gobierno, el que salió a votar el domingo 30 de julio, como ha destacado toda la prensa de izquierda investigativa en América Latina, eran los pobres de los cerros que bajaron a apoyar al gobierno. Era gente negra. En esa medida, en Venezuela como en el resto de América Latina, los pobres/negros siguen siendo más numéricamente hablando.

Finalmente, en esta guerra mediática, las tendencias, contrario a lo que cree el capital y la derecha, están mucho más fluidas de lo que se piensa. La duda no está a favor de la derecha. La duda está con todas las partes. No obstante, mediáticamente, el gobierno del presidente Nicolás Maduro, ha sabido presentar los datos fácticos frente a una guerra de medias verdades, falsedades y sobre todo manipulación de la data, que es la nueva guerra del siglo 21 – esa que pasa en las redes sociales, siendo cierta o falsa, es el valor informativo menos importante.

De nuestra parte, seguiremos apoyando el proceso que lidera el gobierno de Venezuela y es apoyado mayoritariamente por su pueblo. Es una lucha donde la verdad dejó de existir. No obstante, los datos son corroborables, y cada cual debe asumir la posición que entienda es éticamente correcta. Pero ojo, que nadie repita información que no ha corroborado. Nadie.

Crédito foto: Eneas De Troya, www.flickr.com, bajo licencia de Creative Commons (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/)