Cenizas en Guayama, piedras en Peñuelas

alt(San Juan, 9:00 a.m.) Ir a Peñuelas, a compartir con los miembros del campamento de desobediencia civil y resistencia ciudadana contra las cenizas de carbón que se depositan en dicho municipio, es iniciar el proceso de comprender el componente humano del problema. Dicho campamento ofrece una mirada alterna a los problemas de energía, el manejo de los desperdicios tóxicos en la isla, y sobre todo, la política partidista y la política y activismo ciudadano. Peñuelas, es por tanto un lugar complejo.

En Guayama, municipio de costa sureña, yace la empresa co-generadora de electricidad, Applied Energy System (AES). La misma, es parte de un proyecto iniciado hace más de una década de privatizar algunos componentes de la producción eléctrica en Puerto Rico, la cual yace en un monopolio casi absoluto por parte del estado, desde el 1941, cuando se creó la Autoridad de Energía Eléctrica.

Pero AES produce electricidad mediante la quema de carbón, lo cual es una forma de producción legítima y existente en el mundo. No obstante, dicha forma de producción ha sido objetada en algunos lugares, y prohibida, entre otras razones por los desperdicios que genera. Es decir, la ceniza. La ceniza mal administrada es tóxica. Bien administrada, es como cualquier producto tóxico, que se dispone, se recicla o se censura su uso futuro.

En el caso de Puerto Rico el manejo de la energía mediante carbón, se regula inicialmente por la agencia federal Environmental Protection Agency (EPA) y luego por las agencias estatales como la Junta de Calidad Ambiental (JCA) y hasta cierto punto por los municipios. EN particular, estos regulan el manejo de los desperdicios a nivel local. El gobierno de Puerto Rico, bajo la jurisdicción que tiene, recientemente legisló que la ceniza que se produce se puede permitir siempre y cuando se torne en un producto derivado, mendiante agua que se llama Agremax. Esto es permitido hoy en Puerto Rico. Aquí yace la nueva controversia: diariamente salen camiones de Guayama con cenizas de carbón para convertirlas en Agremax en Peñuelas y así permitir su deposito en un vertedero privado en dicho municipio.

Pese a que todo es conforme a le ley, la población organizada de Peñuelas se ha opuesto, por lo que entienden es un problema de salud. Las cenizas de carbón, producen problemas de salud, entre otros, cáncer. La respuesta de la población de Peñuelas es resistir a través de un campamento de desobediencia civil, el cual todas las noches, entre 11pm a 5am, intenta detener los camiones que traen las cenizas. Se ha tornado en una batalla campal donde Guayama produce cenizas, y Peñuelas produce piedras – que la población le tira tanto a los camiones como a los policías que los escoltan.

Lo interesante es que la prensa comercial ha invisibilizado la batalla campal que discurre todas las noches, en días de semana, en el municipio de Peñuelas. Lo que pasa allí, por la violencia o por las cenizas, no le conviene ni a la población local, ni a los camioneros ni a los policías. Lo único que conviene es hallar una solución de largo alcance. Los perjudicados, físicamente, son los más pobres del país: los residentes de Peñuelas, los policías estatales, los choferes de camiones tumba. Ni las cenizas ni las piedras les convienen a ellos.

El senador Juan Dalmau, por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) propuso el Proyecto del Senado 128, el cual prohíbe generar electricidad mediante carbón. Esto eliminaría la producción de cenizas. Su proyecto entraría en vigor en el 2028, cuando termine el contrato con AES, y se desarrolle una nueva forma de reemplazar la electricidad que genera dicha empresa, que ronda entre un 10 y un 20 por ciento de nuestro consumo eléctrico.

Mientras, de aprobarse el proyecto, tendríamos que convivir con las cenizas. Ahora bien, siendo la producción y manejo de las cenizas avalado por la EPA como por la JCA, ¿no deberíamos de desarrollar soluciones industriales a dicha situación? Las cenizas en muchas jurisdicciones, bien administradas y manejadas, han sido de provecho. Mal administradas han sido nefastas.

Pensemos en una solución que nos permita terminar con el contrato de AES en el 2028, mientras en el proceso debemos de seguir produciendo electricidad mediante carbón, tecnología que va a desaparecer, y sustituirla mediante otra tecnología. En el ínterin, hay que administrar y manejar correctamente las cenizas. Pensemos.