La Junta de Control Fiscal deja sin efecto la Constitución del ELA


(San Juan, 11:00 a.m.) La Junta de Control Fiscal (La Junta) ha comenzado a actuar como si fuera el gobernante legítimo de Puerto Rico. En primer lugar, la demanda incoada por la Junta contra el gobernador Ricardo Rosselló la semana pasada parte del supuesto de que la misma tiene poderes legítimos para retar las determinaciones del Gobernador a pesar de que la misma no es un organismo electo y Rosselló, aunque diferimos de sus determinaciones, sí lo es. Este llamado no es un llamado para defender el Estado Libre Asociado (ELA), que es un sistema colonial y una vergüenza para el sistema internacional de descolonización. Este llamado es un llamado para defender lo poco que hemos logrado y para proteger la mera posibilidad de que en el futuro podamos acceder a algún nivel de ejercicio de la soberanía. La realidad es que en la lucha de resistencia contra la Junta se nos va la vida, incluso la posibilidad de acceder a la independencia en el futuro.

La Junta ha determinado que ella gobernará en lugar de la legislatura y el poder ejecutivo. Dicho organismo ha colapsado ambos poderes y eliminado el carácter republicano del sistema de gobierno de Puerto Rico. Esto contradice el mismo sistema colonial articulado por el gobierno federal en la constitución del ELA. La misma establece que ninguna enmienda a dicho documento podrá abolir el sistema republicano de gobierno. La sección 3 del artículo 7 de la Constitución establece que "(n)inguna enmienda a esta Constitución podrá alterar la forma republicana de gobierno que por ella se establece o abolir su carta de derechos". Aparentemente la Junta piensa que la ley PROMESA sí abolió el sistema republicano de gobierno y la Carta de Derechos de la Constitución. El reto al poder del Gobernador por parte de la Junta en los tribunales federales pone en evidencia que el choque constitucional va en esa dirección.

Ante el ataque directo de la Junta contra nuestra propia limitada soberanía, nuestra democracia y nuestro sistema republicano de gobierno no es legítimo que nos crucemos de brazos diciendo que ya lo habíamos dicho o que ya sabíamos que esto era una colonia. Eso es cierto, todos sabíamos que era una colonia, y que era un sistema que había participado de manera fraudulenta del proceso de descolonización. A pesar de que es cierto que esto era una colonia y que así lo hemos denunciado durante décadas la realidad es que ante es descaro de la Junta tratando de abrogarse poderes que realmente no le pertenecen tenemos que hacer algo.

Cuando la Junta pretende gobernar directamente a Puerto Rico no lo hace en beneficio de nuestra población. La realidad es que las acciones de la Junta sólo nos llevarán a empobrecer cada vez más radicalmente a los puertorriqueños, estimular la emigración masiva y promover la imposibilidad de que podamos tener un proceso de autodeterminación real en el futuro. Con las acciones de la Junta no sólo se ataca al ELA, se ataca la posibilidad de que podamos tener algo de soberanía en el futuro. Si la Junta logra anular el sistema republicano y con el mismo la existencia de una democracia formal en la isla, entonces podrán anular nuestra existencia colectiva convirtiéndonos en un apéndice, literalmente, del capital internacional y no un espacio geográfico que constituye una nacionalidad, con sus defectos y sus debilidades, pero una nacionalidad, al fin y al cabo.

La defensa de Puerto Rico no es producto de un nacionalismo trasnochado que no tiene futuro en la historia del país. esta defensa es la defensa de lo que somos, es la defensa de lo que podemos ser. La Junta cree que tiene el poder de eliminarnos como pueblo de la faz de la tierra, así que la Junta actúa como un órgano genocida. El genocidio del pueblo puertorriqueño está en proceso. No se trata de la eliminación física, aunque también incluye algo de ello, sino de la eliminación de la nacionalidad, de la identidad y de la posibilidad de la autodeterminación del colectivo puertorriqueño. Ante este ataque hay que cerrar filas con la defensa del país y de los trabajadores, que son a quienes realmente el sistema capitalista quiere atacar. Defendiendo a los pensionados y a los trabajadores defendemos al país y a la posibilidad de algún futuro para nuestros hijos e hijas. Hay que detener el ataque frontal de la Junta, en San Juan, en Peñuelas y en cualquier rincón de Puerto Rico donde el país se pueda poner de pie.