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Catástrofes a la vista: entre el holocausto nuclear e Irma

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Mientras que en Puerto Rico nos preparamos para la embestida de un nuevo huracán en Estados Unidos se preparan para una guerra nuclear. Con la prueba, el pasado fin de semana, de una posible bomba de hidrógeno el régimen comunista de Corea del Norte colocó en una difícil posición a la comunidad internacional y puso a los Estados Unidos a la defensiva. Las declaraciones de la embajadora de Estados Unidos en las Naciones Unidas han sido interpretadas como una advertencia final al decir, la embajadora, que Corea del Norte estaba pidiendo una guerra. Estados Unidos, ante el ensayo coreano, tiene la grave situación de responder de manera balanceada para evitar un enfrentamiento nuclear, la pérdida millonaria de vidas y la desestabilización de la regional asiática por muchos años en el futuro.

La amenaza nuclear, situación de la cual creímos que habíamos escapado al finalizar la guerra fría, se combina, en el caso de Puerto Rico, con la amenaza ambiental. El huracán Irma, que se acerca peligrosamente a nuestras costas, es fruto de un proceso histórico de calentamiento global que ha sido causado por las políticas de desarrollo de las cuales Occidente es el principal responsable. Un desarrollo económico que aspira al crecimiento perpetuo, cosa que sabemos es imposible, sólo nos puede llevar a una catástrofe ambiental y ecológica sin precedentes.

Hace varios años que se ha indicado que el calentamiento global provocaría una alteración en el clima que tendría un impacto sustancial en el Caribe. Ese proceso es el resultado de políticas de consumo, quema de combustibles fósiles y deforestación que son la columna vertical del sistema capitalista que conocemos. El mismo sobrevive promoviendo la alienación de la ciudadanía por medio del consumo desmedido lo cual provoca, a largo plazo, la escasez de recursos o la necesidad de consumir recursos de lugares que están cada vez más lejanos. Esto causa que el consumo de combustibles fósiles, que van de la mano del aumento de las temperaturas globales, sea cada vez mayor y por lo tanto sea una causa próxima del cambio climático que estamos experimentando. Ya los medios de noticias de los Estados Unidos han anunciado que la llegada del huracán Irma a sus costas implicaría la llegada de un segundo huracán categoría cuatro en una misma temporada de huracanes, situación de naturaleza histórica.

Si Irma es una amenaza para el Caribe la forma de reaccionar de la colonia es el peor resultado de la misma. Los puertorriqueños nos hemos acostumbrado a que la forma de enfrentar una amenaza a nuestra seguridad, como lo es el huracán categoría cuatro, es salir corriendo a los centros comerciales y comprar todo lo que podamos. Este consumo es reseñado por los medios de comunicación de manera irresponsable como si fuera una noticia digna de ser propagada. La realidad es que si consideráramos las consecuencias de este tipo de comportamiento los medios de comunicación deberían censurar y desincentivar ese comportamiento en lugar de ir a los centros comerciales a estimular dicho consumo desmedido e irracional.

Esta semana enfrentamos dos acontecimientos catastróficos. La posibilidad de una guerra nuclear que está en manos de dos personas sin racionalidad y el huracán Irma que es fruto de la irracionalidad del sistema capitalista. La realidad es que ambas amenazas son fruto del mismo sistema que es incapaz de sostenerse en tiempos de paz, sin consumo irracional y sin combustibles fósiles. Ambas catástrofes que nos amenazan tienen realmente un origen común, dicho origen es el capitalismo y nada nos salvará de ninguna de las dos catástrofes si no nos liberamos, nosotros mismos, de dicho sistema. Nuestra catástrofe tiene un solo nombre, capitalismo, y una sola solución, pero no la queremos ver.