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Rosselló en la politiquería y el pueblo en la solidaridad

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Esperamos que al día de hoy ya haya pasado el evento mediático del gobernador de turno, Ricardo Rosselló. Puestos los puntos sobre las íes, llevamos una semana de país detenido, gracias a Irma y a la directriz gubernamental de haber oficialmente parado el país. Es decir, el gobernador pidió el cierre del país desde el martes pasado al mediodía, y luego desde el jueves nos indicó que habría de “evaluar” la situación para entonces indicar cuando reabrirían las distintas funciones y actividades públicas.

Al día de hoy las escuelas públicas del país no abren. Al día de hoy, parte del sistema de la Universidad Pública del país no abre. Al día de hoy hay sobre 700 policías asignados a los semáforos de las vías públicas, pues los mismos no tienen electricidad. Al día de hoy, el gobierno indica que el 72 por ciento de los abonados tienen luz eléctrica; no obstante, anotamos que, en municipios altamente poblados, el 50 por ciento de los abonados residenciales sí tiene servicio eléctrico, pero el resto no. Más aún, el gobernador no indica que sobre un 70 por ciento de los pequeños y medianos comerciantes, no tienen planta eléctrica ni servicio eléctrico. Entonces, ¿quién dice la verdad?, ¿quién dice la mentira?

Si nos dejamos llevar por el teléfono de ayuda para el servicio eléctrico, el que haya hecho la llamada podrá comprender nuestra posición. Usted llama al 787 521 8888, y recibe “terapia individual”. Le explican que el servicio eléctrico se habrá de reponer, en algún momento, y sobre todo que su “querella” ya tiene un número. El resto es esperar. Pero mientras, el gobernador de turno Rosselló, y la prensa comercial al servicio del gobierno, venden la ilusión de que el sistema está casi repleto. No es correcto. No es cierto.

Los daños del huracán Irma en Puerto Rico, según están dando fe las distintas casas aseguradoras y re-aseguradoras, todo indica, no tienen que ver realmente hablando con el paso del huracán. Por el contrario, tienen que ver con la interrupción del servicio eléctrico, y la pérdida de negocio, oportunidad y venta. La responsabilidad en parte yace en el estado, como proveedor único del servicio eléctrico. Pero la parte dura de la conversación es la falta de información adecuada para hacer de este momento uno justo y no un evento mediático.

Es interesante, que ante la crisis de vida que vive hoy Puerto Rico, la solidaridad del pueblo y de varios sectores de empresas nacionales y multinacionales se ha impuesto como una respuesta. Sin lugar a dudas, por nombre y apellido, hay que reconocer la contribución social que ha hecho la cadena de comida rápida Burger King a suplir internet y recarga eléctrica a la población. Esto libre de costo, pues todo el mundo sabe que la consigna de los empleados/as y gerentes es tolerar a los allí presentes. Pero también habría que destacar los intercambios entre vecinos con plantas eléctricas y aquellos sin plantas donde la gente, literalmente hablando, le ha “tirado un cable” al vecino.

Entonces, en medio de un país donde el gobierno de turno, ha buscado más la fotografía de su gobernante llamado Ricardo Rosselló, que la de reconocer que aún varios de los servicios esenciales no están garantizados, luego de una semana, habría que pensar de qué trata realmente hablando la crisis. Desde el viernes antes del huracán Irma, aún si haber pasado, el gobierno de Puerto Rico había reclamado un estado de emergencia para la isla. Luego pasó el huracán, y el gobernador Rosselló ha estado evaluando la situación, para solicitar fondos federales por el estado de emergencia. Ayer el gobernador declaró a Loíza un municipio en crisis, zona de desastre.

Realmente hablando, para un país llamado Puerto Rico, que se ha convertido en el refugio de los afectados de otras islas/estados de la región, ¿Cuál es la verdad hoy de lo que nos pasó? Realmente hablando, no se le puede creer al gobierno. Si a algo le creo es a la solidaridad de la gente en la calle, que ante todo se ha sabido imponer como una solución efectiva a la politiquería del gobierno. Pensemos.