Lun10162017

Last update08:09:34 AM

María: una experiencia de comunidad memorable

  • PDF

(San Juan, 3:00 p.m.) El pasado 20 de septiembre, Puerto Rico al Igual que otra Antillas Menores, recibió el impacto del poderoso huracán María. Este peligroso huracán fue vigilado por los servicios meteorológicos desde que salió como Onda Tropical desde el continente africano. Su desarrollo y velocidad de los vientos aumentaron velozmente durante su paso por el Océano Atlántico. Al llegar al Caribe, ya era un potente huracán de categoría 4, lo que se considera como un fenómeno meteorológico catastrófico. En esta región de las Islas de Sotavento y Barlovento causó muertes, heridos y enormes destrozos en toda su infraestructura. Destruyó viviendas, comercio, edificios y toda la vegetación. También creó una enorme marejada ciclónica que cargó con todo a su paso.

Como las aguas del Mar Caribe son aguas calientes, combustible básico de estos ciclones, la velocidad de sus vientos aumentó a 165 m.p.h. Se convirtió en un huracán extremadamente catastrófico de categoría 5, la máxima en la escala de medir la intensidad de los huracanes. Esta escala se conoce como la Escala Saffir-Simpson, en honor a los que la crearon y modificaron. Su enorme poderío y capacidad destructiva lo convirtieron en el más grande y poderoso huracán en pasar por Puerto Rico por más de un Siglo.

Al llegar a Puerto Rico con esa velocidad de los vientos atravesó la isla, causando terror, muerte, desastre y destrucción. Como consecuencia inmediata se interrumpieron (se cayeron) los servicios públicos esenciales como el sistema eléctrico, el de agua y las comunicaciones en toda la Isla. Causó enormes daños en toda la infraestructura de Puerto Rico y sus islas, Vieques y Culebra. Durante días, la isla permaneció incomunicada, de barrio a barrio y de pueblo a pueblos. No hubo ni telefonía celular y en muy pocos sitios funcionaron los teléfonos de cable, impulsados por energía producida por generadores.

Una costumbre que se había perdido en nuestra sociedad era el procurar por toda la familia extendida y por aquellos que viven fuera de la Isla, principalmente en Estados Unidos. Fueron muchas las llamadas telefónicas que se hicieron a las pocas emisoras que estaban en el aire, para solicitar información sobre familiares y amigos cercanos. Muchas personas ajenas, pero que sabían de éstas, iban a la estaciones de radio para informar sobre el estado de estos individuos o en muchos casos de familias. ¡Un verdadero gesto de Solidaridad!

Las personas que lograban conseguir algún alimento o pan lo compartían con sus vecinos.

Son hechos y costumbres que en nuestra vida cotidiana habían desaparecido. Fue tanta la gente que admiraba esas costumbres momentáneas que disfrutaron de ellas, aunque anhelaban que cambiara la triste realidad que estamos viviendo.

Como colofón a este artículo-memoria puedo concluir que aunque Puerto Rico recibió el azote directo del huracán María, y sufrió tanta desgracia y calamidad, no todo fue negativo para nuestros residentes. Esto incluye desde aceptar en sus casa, refugiados que lo perdieron todo, hasta compartir los pocos bienes que tienen con sus familiares y vecinos inmediatos.