La empresa privada es responsable del colapso de Puerto Rico

alt(San Juan, 9:00 a.m.) Más allá de la propaganda y las frases hechas la realidad es que hay que adjudicar responsabilidad por la catástrofe de María. Nadie puede alegar que Noé atábamos preparados para que en una isla que está en el Caribe pasara un huracán categoría cinco. Eso es como alegar que en Alaska no estaban preparados para una helada o que en Oklahoma no lo estaban para un tornado.

La realidad es que el que alegue que no estábamos preparados debe aceptar que los responsables no estaban preparados porque no hicieron su trabajo. En el caso de María la realidad es que si bien el estado no estaba preparado por pura ineptitud la empresa privada ha dado lecciones de una irresponsabilidad mayor y con un impacto más serio en esta crisis. He dicho anteriormente que si bien María constituye un desastre natural de mayores proporciones, frente al cual se supone que estuviéramos preparados, la realidad es que la crisis posterior a María ha sido creada por la empresa privada y la ineptitud e irresponsabilidad del gobierno federal y del estatal.

La empresa privada no estaba preparada para María porque decidió no invertir para poder enfrentar esta situación. Un buen ejemplo es la industria de las telecomunicaciones que colapsaron absolutamente ante el embate de María. Alguien debe responder a la pregunta sobre las razones del colapso de las telecomunicaciones. El mismo nos dejó por más de dos semanas, y todavía en muchos lugares, sin comunicación, sin señal, sin capacidad para contactar a las autoridades.

En su momento alguien tendrá que documentar cuantas muertes fueron el resultado de la incapacidad de los ciudadanos de contactar a alguien que les auxiliara. El colapso de las telecomunicaciones también dejó en silencio a la mayoría de la población, incluyendo a la oposición política que fue ocultada por los limitados medios de comunicación que siguieron funcionando. La realidad es que el colapso de las telecomunicaciones sirvió para que los periodistas se convirtieran en fotutos del gobierno, repitiendo mentiras y medias verdades y sin hacer preguntas relevantes por mucho tiempo. De hecho en un medio incluso la gerencia intervino para solicitar que los periodistas bajaran el "tono" de las preguntas al gobierno en medio de la crisis creada por ellos en contubernio con el estado.

Mientras que la radio era un constante instrumento de propaganda a favor del estado, repitiendo entrevistas sin sentido y conferencias de prensa, y el resto de los medios se quedaron callados, el país se levantaba a una nueva realidad sin acceso a bancos, efectivo, agua, hielo ni información. En este aspecto la empresa privada dio ejemplo de ineptitud e incapacidad.

Una farmacia de cadena abrió sus puertas en el Viejo San Juan sólo para limitar la entrada de clientes haciendo que cada uno de ellos fuera acompañado de un empleado de la empresa fortaleciendo la sensación de que los clientes iban a robar o de que los saqueos era la orden del día. Hablando de saqueos no puedo dejar de mencionar el toque de queda impuesto porque supuestamente los saqueos eran rampantes, vi en las redes sociales como miembros de la diáspora, que no viven en la isla no tienen idea de lo que estaba pasando en la misma, repitiendo el mito de los saqueos que fueron utilizados para legitimar el toque de queda.

Mientras que el estado fortalecía el sentimiento de inseguridad y los medios repetían como constantemente los mitos fundacionales del nuevo estado autoritario del gobernador Ricardo Rosselló, la empresa privada hacía lo propio limitando la entrada de clientes, sometiéndolos a situaciones humillantes y acrecentando la crisis que no debió ser tan ayuda como se ha experimentado.

Otro sector que botó la bola en su irresponsabilidad e ineptitud fue la banca. Sucursales cerradas, las máquinas de ATH sin funcionar y los comercios pidiendo, ilegalmente, efectivo solamente. Esto profundizó la crisis ya que los bancos, cuando abrían sus sucursales se atribuían el poder de limitar la cantidad de efectivo que se podía retirar de modo tal que el ciudadano no tenía acceso a la totalidad de su dinero. Esta acción por parte de la banca constituyó lo que se conoce como un "corralito" que causó una grave crisis constitucional en la Argentina de principios del siglo 21. A pesar de que la cosa de ha ido normalizando, sí es que eso es posible, la realidad es que la banca todavía tiene que dar explicaciones para sus acciones y debe asumir su responsabilidad en el daño casi permanente que se la ha causado a Puerto Rico.

Hoy nos queda un mundo por reconstruir y reinventar pero eso no debe impedir que adjudiquemos responsabilidades y que no digamos que en el caso de María la empresa privada fue irresponsable y causó una crisis mayor en lugar de ayudar a disminuir la misma. Esperemos que en el futuro no tengamos que descubrir que hubo, realmente, una colaboración culposa por parte de la empresa privada en el genocidio que se está perpetrando contra nuestro pueblo. Eso realmente espero.