María y la radicalización del colonialismo

alt(San Juan, 12:00 p.m.) María puso en evidencia la versión más descarnada del colonialismo en Puerto Rico. Ante el evento, y las respuestas federales, sólo hay dos alternativas. Una es que asumamos la posición del buen colonizado, seamos agradecidos y veamos con buenos ojos la forma en que el gobierno federal ha respondido. La segunda alternativa es simplemente reconocer que el proyecto colonial ha terminado y es hora de la independencia. Veamos de lo que estamos hablando.

María puso en evidencia que la empresa privada es incapaz de responder adecuadamente ante una emergencia como la que estamos enfrentando. Es obvio que el capital sigue su instinto y tiende a perpetuarse en la búsqueda de su propio interés. Esto es un problema por varias razones. En primer lugar el proyecto neoliberal que se está tratando de imponer descansa en el dogma de la privatización. Ese dogma es infalible para esa ideología. Pero el dogma pone en peligro la misma existencia del pueblo de Puerto Rico pues ante la emergencia esa misma empresa privada, que sería la encargada de poner en vigor el dogma, ha demostrado tener la ineptitud de un gobierno mediocre de tercera.

Ante la inexistencia de una empresa privada capaz de asumir el rol de implementar el dogma el estado ha fracasado, con algunas excepciones municipales, ante la crisis. Es evidente que Ricardo Rosselló decidió, temprano en la crisis, abandonar su papel de gobernante y dejar que el gobierno federal se encargara de la misma.

Este abandono ha provocado un disloque significativo en la forma en que la ciudadanía percibe lo que está sucediendo. La realidad es que el gobierna federal no ha sabido responder a la situación. Se han trasladado soldados a realizar labores que trabajadores locales muy bien podían hacer. Se han movilizado un centenar de contratistas federales de otros estado para sustituir a trabajadores puertorriqueños.

Esas empresas de otros estados están corriendo de lado a lado sin saber a dónde van o qué hay que hacer. Mientras todo eso ocurre La Casa Blanca ha decidido jugar a la política llevando a Rosselló a una visita de estado donde le impone al gobernador su propia evaluación de la situación. Trump se asignó un diez de diez en el manejo de la crisis. Mientras eso sucede la ciudadanía en Puerto Rico está en la misma situación que al día siguiente del paso de María.

Mientras que el gobierno federal demuestra su desprecio profundo por los puertorriqueños y el gobierno estatal abandona su papel de gobernante la legislatura ha decidido dejar a Ricardo Rosselló sólo delegándole poderes para que "resuelva" la crisis sin su ayuda. Obviamente esta es una movida política que pretende acorralar a Rosselló para que cuando se discuta el fracaso de su gobierno a la hora de responder a la emergencia la legislatura pueda alegar que no tiene responsabilidad ya que el gobernador tenía todos los poderes necesarios en sus manos.

El problema es que delegar poderes en manos de un gobernante que no quiere hacer el trabajo es un error táctico. El fracaso, sin duda alguna, se les atribuirá a ambos cuerpos y el Partido Nuevo Progresista (PNP) ya ha tirado la toalla ante las próximas elecciones.

La crisis está agravándose a pasos agigantados y con cada puertorriqueño que se sube a un avión y se va la misma se agudiza. La migración masiva es el objetivo principal de esta situación, eso ya lo hemos denunciado muchas veces. También hemos dicho que se trata de un proceso de limpieza étnica o de una modalidad de genocidio.

Para el gobernador Rosselló nosotros no somos un pueblo, para el gobierno federal tampoco. Para ambos los habitantes de la isla somos meramente un estorbo, una molestia, un obstáculo que hay que desplazar. Mientras que para las oligarquías locales también somos meramente un territorio, un lugar que se abandona cuando el barco hace agua porque hay que buscárselas dónde sea el resto de la población trata de sobrevivir como sea posible, con lo que queda. Esto señala al fin del sueño colonial, al colapso del proyecto del Estado Libre Asociado y la imposición de una nueva realidad neoliberal que implica el traslado de los que quedamos, a la fuerza, por desplazamiento o simplemente porque en Disney nos va a ir mejor. Así que nos debemos ir preparando porque lo que va a quedar de nuestro pueblo será el "disneyrrican" y una versión aguada de "when you wish upon a star" como himno.