Mar11212017

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Yulín y Rosselló: ¡basta ya de mendigar!

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Todo indica que ya no hay diferencia ideológica ni política entre el Partido Nuevo Progresista (PNP) y el Partido Popular Democrático (PPD). Realmente hablando, ambos partidos han asumido el mismo discurso ante el paso del huracán María. Ambos han interpelado a Washington, el poder metropolitano, para agenciarse fondos federales para la isla, y en particular para atraer fondos federales para la porción de dominio gubernamental que cada uno de ellos ejerce.

Es interesante que ambos partidos, por vía de sus líderes políticos, Ricardo Rosselló como gobernador de turno, y la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, enarbolan la idea de que los fondos federales le pertenecen a los boricuas por el mero hecho de ser ciudadanos de los EE.UU. Este argumento desde el verano del 2015 ha sido levantado por ambos partidos de mayoría, como un argumento de igualdad y anti medidas discriminatorias. Lo interesante es que se levante este argumento continuamente en la lucha de ambos partidos de alcanzar la paridad de los fondos federales, tal si Puerto Rico fuera un estado de la federación de los EE.UU.

Desde una mirada política, si usted coincide con el argumento inevitable que Puerto Rico se debe convertir en un estado de la federación de los EE.UU., pues entonces lo que procede es el trato igual a partir del mejor hecho de ser ciudadanos. Ahora bien, más allá del estribillo, dentro del derecho constitucional federal que se estudia en la isla, el argumento de paridad de fondos es un disparate. En particular, y como hemos discutido en El Post Antillano, la naturaleza de los beneficios los determina la geografía, y no necesariamente la calidad de la ciudadanía. En esa medida, hoy, ser un territorio, determina que no se reciben fondos de igual manera a si uno fuera un estado. Por eso es que la gente que se muda a vivir a uno de los estados de los EE.UU., el que sea, tiene iguales beneficios que los otros conciudadanos de dicho estado.

Ahora bien, ese no es nuestro argumento. Nuestro argumento yace en el hecho de que no es posible seguir mendigándole a Washington a partir de más fondos, y seguir todos y todas en la misma posición colonial. Pedirle más a Washington es asumir el colonialismo o la estadidad, como la opción de vida de país. Es una pena que ese sea el único proyecto político que tanto el PNP como el PPD, por vía de sus líderes políticos, Rosselló y Cruz, tengan hoy como única opción. Una pena. Pensemos.