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Varela superando a Buneau Varilla

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alt(San Juan, 12:00 p.m.) Cuando el histórico corredor de bolsas, el francés Buneau Varilla, suscribió el primer tratado sobre el Canal las condiciones políticas en Panamá estaban imberbes. No se habían consolidado los fundamentos de nuestra independencia de Colombia.

Todos conocemos la trayectoria de este mamotreto contractual que felizmente, después de más de cien años culminó con los Tratados Torrijos-Carter.

Sin embargo, desconociendo las luchas generacionales por lograr un solo territorio y una sola bandera, el gobierno actual del Presidente Varela ha suscrito un nuevo mamotreto jurídico, que supera con creces la nefasta entrega de nuestros derechos soberanos ocurrido hace más de cien años, entregándole a una transnacional la cabeza de más de 2 mil familias productoras de Barú, calificando a sus trabajadores de “invasores”, con tal de despojarlos de sus tierras para entregárselas a la empresa Del Monte Fresh Produce Panamá.

Con el espejismo de que dicha empresa invertirá cien millones de dólares y que producirá más de tres mil empleos, el presidente Varela promete la reactivación de la producción y exportación de banano desde el distrito de Barú, pisoteando los derechos de familias que desde el colapso de COSEMUPAR y otras organizaciones locales ha colocado a la región como la mas paupérrima del país, con un promedio de 60 por ciento de desocupados.

Aprovechándose de la angustia y pobreza de los baruenses, y deslumbrado por la cuantiosa inversión el presidente Varela firma un contrato ley, mediante el cual productores con título de propiedad estarán obligados a ceder sus tierras a cambio de un arrendamiento mezquino, no negociado, por un período de 40 años, prorrogables, casi a perpetuidad como el tratado de 1903.

El desconocimiento de las implicaciones financieras del negocio del banano, que tiene como amenazas problemas característicos de los enclaves bananeros, como son la expulsión de sus tierras a los productores, los riesgos de la salud humana y daños al medioambiente, sin haber un claro estudio de impacto ambiental, y además sin saberse claramente cuáles serían los ingresos para la nación, la implementación de este proyecto amerita una profunda mirada de atención.

El contrato está siendo demandado por inconstitucional. Está plagado de numerosos vicios e inequidades para los productores, catalogado como un agronegocio de funestas consecuencias, por el declarado avasallamiento a los productores, como el caso del monopolio del agua por parte de la multinacional, y, además, por el hecho de que no se podrían hacer cambios al acuerdo, y que un arbitraje solo puede solucionarse bajo la jurisdicción norteamericana, no tiene otro calificativo que traición a la patria.

El banano es quizás la fruta mas barata del mundo. Pero es una de las mas vulnerables a plagas con efectos letales a quienes la producen. No se conocen planes de manejo de este agronegocio y por el hecho de ser impulsado por un presidente ilusionista, estamos a las puertas de un negociado a espaldas del pueblo panameño, que renovará demandas que ya han hecho historia en nuestro país con luto y miseria, repitiendo la permanente ofensa de comerciantes y gobernantes inescrupulosos en contra de las necesidades de nuestros hombres del campo.