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El gobierno de los siete

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altSan Juan, 12:00 p.m.) El concepto de territorio no incorporado--eufemismo para colonia--fue inventado por el Tribunal Supremo de Estados Unidos siguiendo las recomendaciones de algunos intelectuales de la Universidad de Harvard en el 1889. Eso dio lugar a la creación de los famosos Casos Insulares. Estos son 23 casos decididos por el Tribunal Supremo de Estados Unidos del 1899 al 1922. En el 1917, el Congreso norteamericano nos concedió la ciudadanía americana, pero en nuestro caso la Constitución norteamericana no sigue a la bandera por lo que somos ciudadanos de segunda clase como resultado de una esquizofrenia geográfica. Al emigrar a Estados Unidos nos convertimos en ciudadanos completos y podemos votar por el presidente del país. Las embajadas de Estados Unidos en cualquier país de mundo se interpreta como territorio americano y la Constitución norteamericana sigue a la bandera. Los empleados americanos de esas embajadas son protegidos por la Constitución norteamericana y pueden votar por sus congresistas y presidente.

En el 1952 se nos permitió tener nuestra propia constitución, pero eso en nada cambió nuestro estatus colonial. Hasta las Naciones Unidas certificaron que no éramos una colonia de Estados Unidos y que desde el 1953 el colonizador no tenía que someter su informe anual a las Naciones Unidas. Ese engaño duró oficialmente hasta la decisión de la Corte Federal cuando decidió en el caso Sánchez Valle v Estado Libre Asociado que Puerto Rico es una colonia de Estados Unidos. Que Puerto Rico no tiene soberanía. Que es un territorio no incorporado que tendría que cambiar a territorio incorporado antes de poder ser considerado para concederle la estadidad. En ese caso se documentó que nuestra Constitución es para resolver asuntos internos del país. Desde el 1952 hemos vivido en una burbuja--una mentira.

Estados Unidos y cada uno de los 50 estados y los indios norteamericanos tienen soberanía. Los indios ya vivían en lo que luego sería Estados Unidos antes de la llegada de los peregrinos ingleses puritanos en el Mayflower a Cape Cod, Massachusetts el 9 de noviembre de 1620; es por eso que los indios tienen soberanía. Cuando los norteamericanos llegaron a Puerto Rico el 25 de julio de 1898 Puerto Rico era una colonia de España; es por eso que continuamos siendo colonia de Estados Unidos desde esa fecha.

La crisis económica de Puerto Rico con una deuda de $76 billones precipitó la creación de la Ley Promesa y la designación de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) constituida por siete miembros, cuatro de ellos puertorriqueños. El poder del Congreso sobre su colonia ha sido trasferido a la JSF. Inicialmente muchos políticos y hasta el propio gobierno se opusieron a la JSF, pero dicha entidad impuesta por el Congreso ha continuado actuando de acuerdo al poder otorgado por el Congreso norteamericano. Ante esa frágil situación económica y política del país es que nos azota el Huracán María el 20 de septiembre de 2017.

Pero según el dicho: “no hay mal que por bien no venga”. Muchos políticos y analistas políticos opinan que la crisis económica responde al estado colonial de Puerto Rico. Recomiendo que el pueblo de Puerto Rico aproveche esa coyuntura para resolver ambos problemas--la crisis económica y el estatus político del país simultáneamente. Eso nos tomaría un mínimo de doce años. Para lograrlo, debemos adoptar el Gobierno de los Siete de la JSF como el nuevo ente que gobernaría a Puerto Rico, similar al Gobierno de los Siete Presidentes que existe en Suiza. Comenzaríamos solicitando al Congreso norteamericano la designación de un Comité Negociador de 13 personas--seis norteamericanos y siete puertorriqueños--y un observador de la ONU. Ese comité se encargaría de escoger el mejor estatus político para Puerto Rico. Opino que la estadidad será inaceptable para los representantes de Estados Unidos y solo quedarían la independencia y la libre asociación. Los representantes estadounidenses rechazarían otorgarnos la estadidad por el poder político que tendría Puerto Rico con 6-7 representantes y dos senadores. Esa representación sería mayor que 23 otros estados. El poder de un estado de origen hispano, no anglosajón, destrozará el poder del Congreso norteamericano, obviamente algo inaceptable para Estados Unidos. Eventualmente triunfaría la libre asociación, ya que el puertorriqueño le teme a los extremos. Estados Unidos no puede declararnos independientes, pues somos ciudadanos americanos. Eso lo hizo unilateralmente Inglaterra con Singapur (1971) y la Isla de Malta en el Mediterráneo (1974), pues ellos no eran ciudadanos ingleses.

Se aceptaría la libre asociación por ser ésta una opción viable, digna y económicamente neutral a largo plazo para Estados Unidos. Ese Comité Negociador solicitaría al Congreso la eliminación de las leyes de cabotaje, la eliminación de la ley de comercio interestatal y que Puerto Rico pueda mercadear con cualquier país que nos ofrezca mejores precios. Además, que las leyes del Congreso no se apliquen a Puerto Rico a menos que éstas sean aceptadas por el Gobierno de Siete. Esto hay que lograrlo antes de las elecciones del 2020. En las elecciones del 2020, 2024 y 2028 se elegiría un Presidente que reemplazaría cada cuatrienio a los tres representantes norteamericanos de la JSF. La presidencia de la JSF se rotaría anualmente entre los miembros del Gobierno de Siete a base de su antigüedad en el grupo. Esos siete miembros del Gobierno de Siete actuarán como Jefes Entre Iguales (Chief Among Equals) igual que en Suiza. Desde el 2020 comenzaríamos a negociar un tratado de República Asociada a Estados Unidos y adaptaríamos a la JSF impuesta por el Congreso como el gobierno de Siete Presidentes que se encargarían de gobernar en Puerto Rico. Esto ocurriría cuando la JSF certifique que Puerto Rico ha recobrado su crédito en el mercado de valores a intereses razonables y cuando los gastos del gobierno no excedan sus ingresos. El tratado de Libre Asociación tendría una duración de 20 años para convencer a los incrédulos de que nosotros podemos gobernarnos sin intervención extranjera. Si Suiza lo ha logrado, ¿por qué nosotros no podemos replicarlo? Le resolveríamos el problema de Puerto Rico al Congreso norteamericano que no sabe qué hacer con su colonia que no sea explotarla económicamente. Pero los tratados de libre asociación ya han sido establecidos por otros países, incluyendo Estados Unidos. Como ejemplo podemos citar los siguientes tratados de Libre Asociación con Estados Unidos--Estados Federados de Micronesia (1986), Repúblicas de las Islas Marshall (1986) y la República de Palau (1994). La Unión Europea es el ejemplo de libre asociación más grande que existe actualmente en el mundo, donde 26 naciones pactan y delegan algunas funciones a un gobierno central, pero retienen otras decisiones a ser resueltas en sus propios gobiernos que son países independientes con diferentes costumbres, tradiciones, culturas y lenguajes.

Es inconcebible, absurdo e irracional que Estados Unido el país supuestamente más democrático del mundo haya creado el concepto de territorio no incorporado y retenido a Puerto Rico como una colonia sin derecho al voto por los congresistas y el presidente por 119 años, que en realidad son los que ejercen su poder sobre nosotros. El colonialismo es un concepto retrógrado como lo fue la esclavitud e impedir el voto a las mujeres y el no reconocer los derechos a la población de homosexuales y lesbianas. Esa acción por parte de Estados Unidos desdice de su sentido de justicia, democracia y trato igual a todos los ciudadanos americanos de Puerto Rico.

El Gobierno de Siete bajo Nación Libre Asociada a Estados Unidos ofrece estabilidad, continuidad en la administración pública, evita el pillaje y la corrupción y entonces nos dedicaríamos a gobernar y a desarrollar nuestro país.

El primer Presidente de los Siete será José Carrión III y el séptimo presidente será el que triunfe en las elecciones del 2020, quien reemplazará al primer norteamericano de la JSF.