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Editorial: Rosselló, la prensa comercial y la post-verdad

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alt(San Juan, 12:00 p.m.) Realmente hablando Ricardo Ramos, el pasado director ejecutivo de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), no era una distracción mediática. La verdadera distracción fue la comparecencia del gobernador Ricardo Rosselló Nevárez a las vistas del Congreso federal el pasado martes. Lejos de haber sido un acierto para el gobernador, su comparecencia ha sido su peor fracaso en su gestión política. Salvo la prensa comercial, tanto la impresa como los sistemas mediáticos, crearon y promovieron la falsa verdad que su comparecencia fue un éxito.

Dos asuntos han sido soslayados por la prensa de forma irresponsable y esto ha permitido que el gobernador Rosselló explique lo que pasó en Washington como si se tratara de una gran jornada. Somos de la línea política que a Washington no se va a mendigar. Si algo, bajo el estado de derecho vigente, se solicitan los derechos o servicios a los cuales la gente tiene derecho.

Ahora bien, Rosselló y sus asesores no habían leído la ley Strafford de 1988, la cual da paso a la agencia de FEMA. Esto, no sólo fue un error garrafal sino que llevó continuamente al gobernador a confundir rehabilitar infraestructura con construir nueva infraestructura. Nos parece un acto público de suma irresponsabilidad, por el cual nadie en los sistemas de prensa mediático, ha fiscalizado debidamente al gobernador.

De otro lado, ante el paso del huracán María, y de conformidad con la reglamentación de desastres creada bajo FEMA, el gobernador debió no haber contratado a Whitefish, sino requerir cooperación de la agencia de manejo de energía para emergencias en los EE.UU., la APPA. No lo hizo, y tanto él como el pasado director ejecutivo de la AEE, adujeron no haber tenido el tiempo para hacer esto. En otras palabras, tampoco habían leído la reglamentación.

En fin, que el problema no es Ricardo Rosselló. El problema es la falta de fiscalización adecuada que la prensa comercial en Puerto Rico hace, y de paso promueven la falsa verdad. La comparecencia de Ricardo Rosselló al Congreso federal representa un acto de irresponsabilidad y negligencia en la gestión pública. ¿Por qué lo tenemos que tolerar?

De nuestra parte, lo más sensato es que el propio gobernador firme su carta de renuncia. Suficiente con este último capítulo de negligencia en la gestión pública.

El Post Antillano