Mar01232018

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El problema de la igualdad y la ciudadanía es de los estadistas

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alt(San Juan, 10:00 a.m.) El gobernador de turno, Ricardo Rosselló, al cabo de un año de haber entrado a la gobernación, lo ha perdido todo. Cada batalla en la cual se ha enfrascado, tanto a nivel nacional como a nivel de Washington, no tienen ningún acierto que celebrar al cabo de un año. La prensa comercial, incapaz de ser crítica con este gobernante de turno, intenta celebrar su primer aniversario, sin ningún logro que conmemorar. Simplemente, se trata de un gobierno en derrota, que ha sido cuestionado tanto por los miembros del Congreso federal, como por el pueblo en la isla, que cuestiona su capacidad de gobernar.

Ante este cuadro, el último desacierto, encubierto por la prensa local pero finalmente reconocido en el día de ayer, es el dato que en la reforma contributiva federal, el famoso arbitrio del ron, el cual acompaña al gobierno de Puerto Rico desde el 1900, ha sido modificado por los próximos dos años. Ante este cuadro, Puerto Rico ha de perder un ingreso de $400 millones de dólares que anualmente recibe por la venta de los rones boricuas (en particular Bacardí y Don Q) en los EE.UU. Súmele a esto las protestas sociales que en cada esquina se han ido formando por la falta de servicio eléctrico en el país, y podrá pensar que es bien poco lo que se puede celebrar de la administración de Ricardo Rosselló.

Ahora bien, en un punto él ha sido exitoso. De forma contradictoria ha difundido un mensaje que los boricuas son ciudadanos americanos, y que son tratados de forma desigual, por lo tanto el pobre servicio que se recibe de Washington. Es un mensaje complejo, pues a través de la práctica del gobernador Rosselló de intentar engañar a todos y todas, pretende subvertir como accionar político los casos insulares de 1901 y más que nada la Ley Jones. Los boricuas sí son ciudadanos de los EE.UU. pero por naturaleza territorial. Esto lo saben todos los congresistas, pero Rosselló pretende subvertir el orden de las cosas para alcanzar la estadidad mediante ardid o engaño.

Lo interesante no es él. Lo interesante son los independentistas, algunos sectores de izquierda y el resto del conglomerado liberal del país, que pretende descifrar la desigualdad con la igualdad de los fondos federales. Esto, sin lugar a dudas es el proyecto estadista. Este, no es el proyecto de la independencia. Más o menos fondos federales no puede ser óbice para alcanzar la independencia. Simplemente, es negar a Washington, simplemente. Pensemos.