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Los dreamers, Puerto Rico y el Congreso: ¿A quién apoya Rosselló?

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) En el Senado de los Estados Unidos los demócratas se han dividido en torno al tema de la protección de los dreamers, los inmigrantes que fueron traídos a los Estados Unidos cuando eran menores de edad. Por un lado los progresistas han intentado atar la posibilidad de aprobar un acuerdo presupuestario a una legislación que proteja a los dreamers, por el otro los mal llamados moderados alegan que es necesario pasar el presupuesto para ayudar a los territorios afectados por los huracanes, entre ellos Puerto Rico. En este debate se pretende colocar en posiciones contrarias a los dreamers y a los puertorriqueños. Esta estrategia tiene el efecto de desarmar la posible alianza entre los sectores de la diáspora que tendrían injerencia en los procesos políticos que afectan a los dreamers y ese sector latino que, dentro de los Estados Unidos, han logrado galvanizar un poder político insospechado.

La estrategia de dividir y separar a la diáspora de los intereses de los sectores migrantes es una trampa para ambos, sobre todo para los puertorriqueños. Su capacidad de alianza es el único poder real que la diáspora tendría dentro de los Estados Unidos. El mejor ejemplo de ese hecho es el poder político que por décadas ha disfrutado Luis Gutiérrez en Chicago al aliarse a los inmigrantes y sus luchas. Ese poder se va perdiendo en la medida en que los sectores dominantes del Partido Demócrata logran dividirlos y separar sus intereses.

Si los puertorriqueños se marginan de las luchas de los demás sectores latinos en Estados Unidos lo que hacen es aislarse de sus únicos aliados naturales dentro de los juegos de poder que sólo cuentan con la capacidad de alianzas y las estrategias políticas que son efectivas dentro de Washington. El aislamiento de Puerto Rico también podría implicar que la ayuda para la reconstrucción, que aún no se ha aprobado y la que no se ha desembolsado, se quede atorada en medio de las maniobras políticas de los demócratas del Senado y los intereses de la Casa Blanca. Esto es así porque a pesar de que el presidente Trump ha manifestado tener interés en que se apruebe alguna medida en protección de los dreamers no es un secreto que sus constituyentes no son afines a dicho sector.

Mientras que los republicanos y los demócratas juegan con los intereses de Puerto Rico y los dreamers se debilita el poder político de los latinos dentro de los Estados Unidos, lo que provoca que se vayan convirtiendo en sectores marginales y que no tengan incidencia alguna en el debate público. En la medida en que se ha ido desviando el debate en el Senado a favor de otros intereses liberales como la ayuda a los territorios y los programas de asistencia a niños pobres se va debilitando la posibilidad de que los dreamers reciban algún tipo de justicia. Esto lo que provoca es que pase lo que ayer ocurrió cuando los demócratas del Senado llegaron a un acuerdo para financiar el gobierno hasta septiembre sin proveer alguna protección para los dreamers. Esta estrategia, a pesar de la oposición de la líder de los demócratas en la Cámara, Nancy Pelosi, empujaría el reclamo de los dreamers a las sombras y debilitaría una posible alianza de los mismos con la diáspora puertorriqueña.

Esto demuestra que la diáspora, y el liderato político en Puerto Rico, debería aliarse efectivamente con los reclamos de los dreamers para fortalecer sus reclamos a favor de la reconstrucción de Puerto Rico. Las súplicas de Carmen Yulin o del gobernador Ricardo Rosselló no son suficientes para promover una política efectiva en Washington a favor de La isla. Lo único que nos serviría para promover la inclusión real de la isla en los proyectos de presupuesto es que los sectores políticos puertorriqueños sean los aliados más efectivos y constantes de los dreamers para poder promover una política de bloque latino que proteja tanto los intereses de la isla como la de las comunidades migrantes en los Estados Unidos.

Es tiempo de acabar con el silencio puertorriqueño acerca del caso de los dreamers. Es tiempo de comenzar a jugar a la política real, de poder, de bloques, en Washington si queremos ganar algo a favor de Puerto Rico. Lo que no podemos permitir es que los demócratas “moderados” manipulen a ambos grupos enfrentándolos para seguir promoviendo el inmovilismo en el caso de la recuperación de Puerto Rico y los derechos de los dreamers.