Dom04222018

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Gutiérrez votó en ley y Rosselló nos traicionó

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altLa semana pasada el Congreso de los Estados Unidos aprobó un presupuesto para mantener abierto el gobierno federal hasta septiembre. El mismo incluyó medidas de ayuda para los territorios que sufrieron el impacto del paso del huracán Maria, tanto las Islas Vírgenes como Puerto Rico.

Como parte del proyecto no se incluyó medida alguna en defensa de los dreamers que ahora se verían en mayor riesgo de ser deportados de los Estados Unidos luego de haber pasado vidas completas conociendo dicho país como si fuera el suyo. En la votación acerca del proyecto de presupuesto Luis Gutiérrez y Nydia Velázquez, al igual que José Serrano y Labrador, votaron en contra. En Puerto Rico el discurso anexionista se ha entretenido atacando a Gutiérrez y Velázquez como si hubieren traicionado a Puerto Rico al votar en contra mientras que el gobierno de Ricardo Rosselló mira con aprobación la medida.

El debate en Puerto Rico acerca del voto de Gutiérrez y Velázquez peca de ignorante o simplemente de cínico. Acusar a Gutiérrez o Velázquez de traicionar a Puerto Rico por votar en defensa de los dreamers es un simplismo que no podemos tolerar. La realidad es que cuando estos legisladores votan en contra del proyecto de presupuesto están haciendo lo que los demócratas habían dicho que harían.

En el debate sobre el presupuesto la única manera que se había logrado mantener vivo el asunto de los dreamers, que es un asunto de derechos humanos básicos, era por medio de la amenaza de mantener cerrado al gobierno. Se supone que no se aprobara ningún presupuesto si no se incluía alguna medida para proteger a los dreamers, ese compromiso fue al que llegó el presidente Donald Trump y los republicanos del Congreso con los demócratas. Era obvio que no se podía aprobar un presupuesto, ni siquiera temporal, sin que mediara algún remedio para esos inmigrantes que llevan décadas en los Estados Unidos sin “culpa” alguna.

En una columna anterior ya yo había dicho que esto estaba destinado a dividirnos, a romper la alianza natural que deberíamos tener los latinos en los Estados Unidos y ante el Congreso. La realidad es que al aprobarse una medida que deja fuera a los dreamers, con el apoyo del gobierno de Puerto Rico, lo único que se logró fue destruir la fuerza de un bloque latino que tendría la capacidad de conseguir más fondos para la isla y un remedio migratorio permanente para los miles de inmigrantes que entraron a Estados Unidos siendo niños.

La destrucción de una posible alianza y el hecho de que en Puerto Rico haya quienes legitimen el racismo implícito que está en la situación de los dreamers pone en evidencia que Puerto Rico se verá atrapado en las redes de los intereses del desastre que dominan al Partido Republicano.

El hecho de que los puertorriqueños crean que la situación de los dreamers, y de los latinos en general dentro de los Estados Unidos, es irrelevante a sus reclamos debilita su poco y precario poder político. La realidad que sólo por medio de dicha alianza era posible conseguir el apoyo económico que necesita la isla sin la intervención de las corporaciones que han venido, y vendrán, con el único fin de lucrarse de nuestra situación post-María.

La duda que tengo es si la comisionada Jennifer González y el gobernador Ricardo Rosselló sabían de la situación en la que nos coloca esta ruptura de la alianza natural con los latinos o si no será que simplemente ambos trabajan en favor de dichos intereses que se encargarán de que los fondos terminen en las arcas de los capitalistas del desastre y no redunden en beneficio del pueblo de Puerto Rico.

Si hay algún traidor en este proceso, o traidores, son los demócratas que traicionaron, una vez más, los intereses de los latinos en general, por un lado, y Jennifer y Ricardo que traicionaron el bienestar de Puerto Rico rompiendo el bloque latino y casándose con los capitalistas del desastre. A la luz de estos hechos, a menos que haya algún cambio político significativo en el asunto de los dreamers, no veo que Puerto Rico pueda levantar cabeza y escapar del control del capitalismo del desastre que hasta ahora no nos ha servido nada bien.