Mar08142018

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Jennifer y Ricky – pronto se despiden de la política local

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Todo indica que los días de la carrera política de Ricardo Rosselló así como de Jennifer González, están contados. En particular, porque el mandato que ellos le pidieron al pueblo, el del impulsar la estadidad para Puerto Rico, no se ha materializado. Cada día que pasa, ambos políticos electos, se van convirtiendo en líderes fracasados.

Pero, peor aún, el mismo ha provocado un cisma entre el liderato local y el del gobierno federal en Washington, lo cual sólo se puede traducir en un continuo alejamiento de las políticas públicas del poder metropolitano para con la isla. Lo único que les queda de vida política a ambos mandatarios, es continuar mendigando por algún beneficio, los cuales no llegan con claridad.

La política pública del gobierno de Washington, iniciada de forma efectiva bajo la administración de George W. Bush, es el distanciamiento y simplificación del trato a Puerto Rico y su gente. La administración de Barack Obama fue la que marcó los énfasis en distanciar a la isla del formato impuesto por pasadas administraciones isleñas que de una forma u otra nos querían comparar en el trato con un estado de la federación. De Obama para acá, Puerto Rico ha vuelto a ser un mero territorio no incorporado, según los casos insulares del 1901.

Lo interesante es la desesperación del liderato del Partido Nuevo Progresista, que tal si estuviesen inmersos en el periodo de 1976 a 1984, bajo el liderato de Carlos Romero Barceló, quien impulsó la consigna que la “estadidad es para los pobres”, Rosselló y González han vuelto a impulsar una consigna similar en el 2018. Lo contradictorio es que su reclamo por igual paridad, en la práctica hoy luce como un discurso foráneo y distante. Como dirían en los propios círculos de poder político en la isla, “no hay ambiente” para impulsar más.

Lo interesante de todo el debate es que la postura de ambos funcionarios públicos debe entrecruzarse hoy con otras posibilidades en torno a impulsar un proyecto de soberanía e independencia para la isla. El único modelo de desarrollo macro económico que necesita Puerto Rico, no está basado en el modelo de Washington. Exploremos pues otras soluciones. Pensemos.