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Keleher cierra 283 escuelas

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alt(San Juan, 10:00 a.m.) El pasado jueves la Secretaria de Educación, Julia Keleher, anunció el cierre de 283 planteles escolares a través de todo Puerto Rico. La noticia se regó como pólvora.

Entre las 283 escuelas están 45 escuelas de excelencia. Un 40 por ciento de las escuelas a cerrarse se concentran en 11 municipios. Esto deja a 5,000 maestros sin plazas laborales.

La hasta ahora silente y colaborativa presidenta de la Asociación de Maestros de Puerto Rico (AMPR), Aida Díaz, calificó el cierre de escuelas como una masacre para desarticular el sistema educativo.

En un programa radial, Díaz señaló la manera secreta y cuestionable con que se habían identificado las escuelas.

Una vez más todo se hizo a puerta cerrada y se excluyó al magisterio.

Díaz ha sido fuertemente criticada por no haber participado en los movimientos combativos que han surgido durante la aprobación de la Reforma Educativa promovida por la administración del gobernador Ricardo Rosselló Nevares.

La líder magisterial indicó que la AMPR había intentado negociar con la administración y la Keleher en un intento de proteger a los maestros, pero una vez más hicieron las cosas tras bastidores, dejando al magisterio fuera de la ecuación.

Surgen muchas preguntas sobre la decisión de la Keleher. Entre ellas:

¿Por qué la decisión fue hecha a puerta cerrada? ¿Por qué divagan al exponer las razones para los cierres? Los cierres están basados en estimados de cambios potenciales en la población estudiantil, ¿Quién proveyó esa data? Julia Keleher asegura que los maestros permanentes van a ser adiestrados en otras áreas, ¿Cuáles?

La mayoría de los maestros opinan que este cierre de escuelas es una manera solapada para despedir empleados.

¡Hipócritas! Todos los que conocemos sobre el gobierno estamos conscientes de que el Departamento de Educación cuenta con el mayor número de empleados públicos, expreso David, quien pidió que su apellido no fuera utilizado por temor a represalias.

No tengo dudas de que la dichosa reforma educativa no es otra cosa más que un medio para forzar despidos masivos justificados con estudios y estadísticas falsos.

Tristemente, Puerto Rico es el único lugar en el planeta donde el gobierno rechaza al sistema educativo público y descalifica a su magisterio. Aprobar un sistema de vales para fomentar la educación privada es aceptar el fracaso gubernamental para educar adecuadamente a sus estudiantes. Es un insulto a todos los que debemos nuestros logros a maestros, que a pesar de estar mal pagados, creen en la buena educación.

Nuestra Constitución, un documento mancillado por este gobierno y sus esbirros, asegura la educación pública y prohíbe el uso de fondos públicos para fomentar la enseñanza privada.

Educar gratuitamente y fomentar calidad educativa es responsabilidad del estado. Los dineros públicos no se pueden emplear para patrocinar negocios privados. Cada dólar que se le resta a educación se traduce en menos beneficios, equipos y materiales para los estudiantes del sistema educativo público, afirma la gestora cultural lajeña Nancy Vargas Acosta.

Una Secretaria de Educación que favorece a la educación privada en contra del sistema que representa es una vergüenza para el gobierno que la nombró. Los legisladores que apoyan los vales educativos han traicionado al magisterio y rechazado la responsabilidad gubernamental de proveer buena educación y asegurar acceso igualitario a todos los estudiantes de Puerto Rico, asevera José, maestro activo en el sistema.

En mi opinión, ni el magisterio, ni los estudiantes, ni la comunidad han fracasado. Todos son víctimas de un gobierno incompetente y de una plutocracia discriminatoria, excluyente y oportunista que busca enriquecerse saqueando los bienes públicos. La educación pública es un derecho que debemos proteger. Educarse significa pensar, cuestionar y accionar, esto es una amenaza para un gobierno con características dictatoriales opresaras.

La noticia del cierre de las escuelas golpeó duro al país. Todos los que aman a sus escuelas reaccionaron negativamente ante la acción de Keleher y Rosselló Nevares.

No pasaron ni unos cinco minutos de haberse hecho el anuncio cuando recibí mi primera llamada. Una amiga y compañera de clases desde la escuela elemental lloraba al otro lado del celular. Le pregunté asustado, “¿Qué te pasó? ¿Por qué lloras?”

Van a cerrar la Roosevelt.

¿Cómo?

No puede ser. Si tiene matrícula y la escuela está bien cuidada.

Intentaba controlar el llanto. La escuela a la cual hacíamos referencia era la Theodore Roosevelt en Mayagüez. La escuela fue nominada como “modelo” en 1967 bajo la regencia en el Departamento de Instrucción Pública del Dr. Ángel Quintero Alfaro, quien tiene a su haber la mejor reforma educativa en la historia del país. Tuve el privilegio de hacer la investigación histórica que culminó en la declaración del plantel escolar como edificio histórico por parte de la Legislatura de Puerto Rico.

Luego de esta llamada, siguieron otras. Todos estábamos consternados. En la Theodore Roosevelt estudiaron muchos de nuestros padres, hijo y nietos. Mi clase de sexto grado, 1971, aun se reúne. La mayoría de la clase llegó al plantel en 1964 y hemos mantenido nuestra amistad por 54 años.

“Es difícil explicar el sentimiento que nos une a la escuela Theodore Roosevelt”, expresó la educadora Yazmín Pagán Rodríguez. “Fueron años de exigencias educativas intensas, pero de una gran solidaridad. Los maestros daban el máximo, te exigían, pero han sido tantas las recompensas que obtuvimos de esos años formativos”.

“Para nuestra clase y otras que también se reúnen, la escuela es el símbolo de excelencia educativa, de éxitos profesionales y de amistad perpetua”, añadió Pagán.

El edificio que ocupa la escuela Theodore Roosevelt se levanta sobre el lugar donde una vez estuvo el hospital militar español. Luego de la invasión estadounidense el hospital fue transformado en escuela superior. El hospital sucumbió a los movimientos telúricos del Terremoto de San Fermín, acaecido el 11 de octubre de 1918. Un nuevo plantel, usando materiales del antiguo hospital combinados con concreto, fue construido en estilo Art Deco.

“En la Roosevelt se formaron excelentes profesionales que han aportado a la sociedad puertorriqueña. Entre ellos podemos nombrar al flautista Néstor Torres; el dramaturgo, investigador histórico y cineasta, Roberto Ramos Perea; la jueza Mirinda Vicenty Nazario; la educadora Diana Fradera; la antropóloga Lourdes Girodani…”, destacó Florence Trabal Driessen, gestora cultural graduada en la clase de 1972.

Mientras recibía mensajes de egresados de la Roosevelt, me llegó un mensaje de la hija de mi amiga y hermana Nyoka Gallardo Ríos, Carolyn Melissa Ramos, ejándome saber que la escuela David G. Farragut, archirrival de la Roosevelt, también cayó en la redada de la Keleher y sus sicarios.

Quiero mantener la compostura, pero que tristeza siento en el alma, que decepción la que me invade.

¡Que coraje!

Una de las escuelas que cerrarán es mi Alma Mater la de mi madre Nyoka Gallardo Rios y la de mi hija, una de las mejores escuelas públicas del Oeste de PR, DAVID G. FARRAGUT.

¡Wao, wao! En el pasado siempre fue una escuela de excelencia tanto en la Educación como el personal docente.

Sí, ¡estoy llorando! Lo siento mucho. Lo siento en el alma.

Esto es lo que pasa cuando vienen personas desconocidas con agendas ocultas a querer improvisar.

Sí, ¡esto es decepcionante!.

La escuela David G. Farragut fue el primer plantel educativo construido por los estadounidenses en Mayagüez. Sustituyó a la Roosevelt como escuela superior en lo que se construía la Mayagüez High, hoy Manuel A. Barreto.

-No quiero que a estas escuelas le ocurra como a la Eugeni María de Hostos, que fue destartalada por los vándalos y hoy es un hospitalillo, indicó el maestro jubilado Rubén Asencio, quién se graduó de la Roosevelt en 1979.

La educación pública en Puerto Rico está bajo ataque. Una foca amaestrada, fanático descerebrado, me comentó que el sistema no sirve, que hay que aceptar los cambios. Su comentario es asqueante, denota su desafecto a la educación y su ceguera política.

Proteger la educación es asegurarse la continuidad de la memoria histórica puertorriqueña. Fomentar la excelencia académica, accesible a todos, implica fortalecer el pensamiento crítico y ponerle punto final a la mediocridad corrupta que nos corroe el alma de pueblo. Apoyar la formación de pedagogos y estudiantes comprometidos es afirmar el derecho de todo buen puertorriqueño a desarrollar un plan de país que nos lleve a liberarnos del yugo colonial en el cual nos quieren mantener los poderes que manipulan el gobierno y sus instituciones.