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Julia Keleher y nuestro derecho de libertad de expresión

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) No es la primera vez que Julia Keleher se opone a que cualquier persona del pueblo de Puerto Rico, la critique. Hace unos días Eva Ayala, la líder magisterial, se expresó en sus redes sociales con el deseo de “darle un galletazo” a Julia Keleher, y ésta última le solicitó a las “autoridades” que investigaran a ciudadana que se manifestó.

En el pasado Keleher abiertamente crítico a este medio cibernético por cuestionar su decisión de eliminar el día de la puertorriqueñidad de las fiestas/celebraciones del Departamento de Educación. Recientemente, crítico a miembros de la Asociación de Maestros y de la Federación de Maestros, ambas de Puerto Rico. Pero tan sólo hace unos días, en el parque Luis Munoz Marín, a una madre que le increpó porque cerrarían la escuela de su hijo, la dejó “plantada” y se fue sin terminar el diálogo. Esto provocó que el hijo/estudiante de la señora llorara frente a las cámaras de televisión, pues entendía que la Sra. Keleher estaba abusando de su dignidad, por decir lo mínimo.

Hay dos problemas de fondo: por un lado la funcionario público, la Sra. Keleher, que consistentemente coarta la libertad de expresión de los ciudadanos de Puerto Rico. Por otro lado, la intolerancia administrativa que nos ha impuesto la Sra. Keleher por aparentemente no entender la idiosincrasia boricua.

Sí Eva Ayala dice “sé que me puedo meter en líos, pero tengo unas ganas de darle un galletazo a la Keleher” vaya cada cual a entender su intención, la conspiración o la libertad de expresión. Ahora bien, en boricua 101, es un acto de libertad de expresión. Sí Eduardo Lalo dice que “Keleher es parcelera”, realmente hablando no la depositó en las Parcelas Falú, por dar un ejemplo. Si una madre le pide a la Keleher que la “escuche”, es literal, pese a que la secretaria de educación dejó plantada a la ciudadana y se alejó de ella.

La Sra. Keleher antes de comenzar a criminalizar a los boricuas con investigaciones fútiles en torno a la libertad de expresión de los ciudadanos, debería tomar un curso de cultura boricua 101. Mientras no lo tomé, tenemos que dudar de sus capacidades para ser la secretaria de educación, ser la funcionaria a cargo de la reorganización del departamento de educación, y ser miembro de la Junta de Gobierno de la Universidad de Puerto Rico.

Partimos de la premisa, que cada día que pasa en sus funciones, va entendiendo menos a los boricuas, razón de su exasperación e intolerancia a nuestro ejercicio diario de libertad de expresión. Que por cierto, es un derecho protegido a partir de la Enmienda Primera de la Constitución de los EE.UU., que sí aplica en Puerto Rico. Pensemos, Julia, Pensemos.