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Política exterior panameña de tumbo en tumbo

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La política exterior panameña recibe pocos elogios locales y muchas críticas desde diversas tendencias ideológicas, y en esta ocasión correspondió el turno a las contradicciones en la postura ante Israel y Palestina.

Algunos analistas se refieren a lo que califican de inoportuna visita presidencial a la nación hebrea pocas horas después de la masacre sionista en la frontera con Gaza, los encuentros con los responsables de ésta y la posterior escala en la Cisjordania palestina.

El gobernante panameño, Juan Carlos Varela, sostuvo esta semana una reunión con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en el cual elogió a 'las Fuerzas de Defensa de Israel', según un video publicado por la embajada de esa nación en Panamá, subtitulado en español, pues el discurso fue en inglés.

'Están luchando por una causa, no por su interés; la causa de proteger al estado de Israel y proteger al pueblo judío. Y los admiro y reafirmo que yo apoyo esa causa', aseveró Varela ante el premier, que asentía complacido.

La delegación istmeña llegó a Tel Aviv al día siguiente de la masacre de Gaza durante la protesta palestina por la apertura de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, ciudad compartida por las dos naciones; Varela negó que su país cambie también su sede diplomática.

Sobre la represión, la cancillería del Istmo llamó 'al cese de la confrontación y al no uso de la fuerza letal en Gaza, en el control de las protestas públicas', al tiempo que lamentó las muertes.

altNo obstante, Panamá se abstuvo en la votación en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, que aprobó por mayoría el 'envío urgente de una comisión internacional independiente' a Gaza para investigar las 'presuntas violaciones y abusos'.

Una declaración del Comité panameño de solidaridad con la nación árabe refirió que el viaje del presidente a ambos países 'retrata con precisión las contradicciones de la política exterior panameña', y recordó que el Istmo votó contra la admisión de Palestina como observador de Naciones Unidas.

Eso ocurrió en noviembre de 2012 -reflexionó- bajo la presidencia de Ricardo Martinelli, en la cual Varela era vicepresidente y canciller, y con tal actitud Panamá fue de los nueve países que se opusieron (el único latinoamericano), contra los 138 que aprobaron la resolución.

Pero desde otra posición, el ahora presidente instó a restablecer el diálogo para que finalice el conflicto israelo-palestino, durante una entrevista ayer con su homólogo palestino, Mahmud Abbas, de Palestina, desde donde regresará hoy a Panamá, informó aquí la Cancillería istmeña.

El mandatario indicó que la paz en la región deberá impulsarse en un marco más amplio que el actual, 'con participación de la comunidad internacional y poniendo como prioridad los derechos humanos y el derecho internacional', según la nota oficial.

'Panamá apoya la solución negociada, relativa a la creación de dos Estados viables e independientes que convivan en armonía', dijo y agregó que 'para alcanzar la paz no deberían existir diferencias en ideologías o religiones. Para evitar pérdida de vidas inocentes, todos los países debemos unirnos en esta lucha'.

Varela manifestó, además, que esta visita oficial es un mensaje claro del interés del Gobierno de construir lazos cercanos entre las dos naciones, aseveró el comunicado oficial sobre el encuentro en la ciudad de Ramallah, en Cisjordania.

Por su parte, según la fuente, Abbas indicó que su pueblo 'le da la bienvenida a Panamá como país amigo, le reiteramos la importancia de continuar los encuentros y comunicación a todos los niveles entre nuestros países; deseándole a su país y su gente, prosperidad y progreso'.

Al exponer ese escenario en Oriente Medio, la declaración de los solidarios con Palestina afirmó también, que 'en vez de servirse de su propia historia y experiencia para conducir su política exterior, Panamá se aleja cada vez más de ellas y anda a cada paso de tumbo en tumbo'.

Opinó el comité que 'pareciera hoy un país oportunista, sin identidad y sin personalidad internacional', por eso con optimismo sentenció:

'Panamá no es un rincón lúgubre del planeta. Nuestro pueblo mantendrá siempre encendida la antorcha de la paz, para que se haga la luz mediante el pleno respeto a los derechos ajenos'.