Frente Popular o Frente Unido

altEl contexto político actual en Puerto Rico se está proyectando complejo y dramático. La complejidad del escenario político se refleja en lo confuso que puede ser comprender el papel de los partidos de oposición en el contexto actual. Por un lado, es posible identificar líneas de lucha comunes entre algunos sectores del partido que controla el gobierno estatal, el Partido Nuevo Progresista (PNP), y los movimientos sociales y políticos de izquierda.

De otro lado, esos mismos sectores que tienen luchas comunes con la izquierda se componen de individuos que no coinciden con los proyectos generales de dichos movimientos y partidos. Por ejemplo, mientras que el Presidente el Senado coincide en la oposición a la Junta de Control Fiscal (la Junta) los movimientos de izquierda se oponen a la agenda neoliberal del partido de mayoría. Así, mientras que la Junta es el objeto de oposición general, el proyecto de privatización cierre de escuelas y reducción de servicios públicos es la pieza que separa a los sectores que coinciden en la oposición a la Junta. La pregunta es, entonces, si es posible, necesario y adecuado que ambos sectores articulen un proyecto político común en contra de la Junta a pesar de diferir en la mayoría de sus posiciones programáticas.

Mientras que la izquierda se encuentra enfrentada con la Junta colaborando con el Presidente del Senado, los movimientos sociales están oponiéndose al proyecto neoliberal del PNP. Esto nos coloca en una posición incómoda pues a pesar de que la Junta debería ser el objeto de las luchas sociales actuales la realidad es que el proyecto neoliberal que impulsa el PNP es, al parecer, de mayor urgencia que la lucha contra la Junta.

Los movimientos de izquierda, que coinciden en la oposición al proyecto neoliberal, tienen la opción de crear un frente unido o un frente popular con el partido mayoritario de oposición, el Partido Popular Democrático (PPD). Ambas opciones no tienen el mismo impacto ni los mismos resultados. El frente unido implicaría tener objetivos comunes, pero preservar la independencia de acción e ideológica de los componentes del mismo; mientras que el frente popular implicaría la creación de un movimiento homogéneo que borraría las diferencias estratégicas e ideológicas entre sus integrantes.

Un frente popular con el PPD, con el fin de enfrentarnos a la Junta, implicaría que los movimientos sociales y los partidos de izquierda tendrían que apoyar medidas económicas que fueron impulsadas por dicho partido en el pasado. No podemos olvidar que el PPD impulsó el cierre de escuelas, la venta de activos y la privatización de energía eléctrica cuando estuvo en el poder. Dicho frente popular, si se diera en condiciones de igualdad entre sus componentes, podría impulsar la radicalización de la políticas, del PPD una vez regrese al poder. Contrario al frente popular la estrategia del frente unido permitiría que los movimientos sociales y los partidos de izquierda preservaran su independencia ideológica y estratégica, pero arriesgando que su apoyo a la lucha contra la Junta en unidad al PPD se convierta en algo irrelevante al momento en que dicho partido regrese al poder.

Así que la pregunta entre el frente unido y el frente popular implica el problema de la relevancia política de la izquierda y de los movimientos sociales en relación al acceso al poder. Esta encrucijada debe resolverse dentro de los partidos y movimientos considerando los objetivos a corto y largo plazo de los mismos. Dentro de esa consideración debe tomarse en cuenta si los partidos y movimientos aspiran realmente a acceder al poder o si simplemente consideran que deberán continuar con sus políticas de marginalidad histórica.

Esto no quiere decir que la marginalidad sea de por sí rechazada, sino que deberá ser considerada, si esta fuera la determinación final, como parte de una estrategia mayor. En mi opinión lo que es necesario es que se debatan seriamente las condiciones de participación en un frente unido o popular, las probabilidades de triunfo y las consecuencias a corto y largo plazo de ambas estrategias. Lo más importante es que ambas sean consideradas incluyendo las aspiraciones políticas y las probabilidades de llegar al poder de los diferentes sectores que compongan dichos proyectos.