Mar10162018

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En Puerto Rico por las cuestiones coloniales me siento más sola que la luna

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) No, no voy a decir nada de lo que está pasando esta vez, porque ya hay bastantes personas quejándose de muchas patrañas, injusticias y abusos gubernamentales y nada pasa. Yo, que ya estoy cansada de escuchar tanta queja y que en el momento de votar, la estupidez de los fanáticos, no nos permita salir del hoyo. Solo comentaré algunas verdades absolutas características de todas las colonias del mundo:

1.Somos una colonia y toda colonia cuenta con el accesorio más importante que la hace ser: un imperio. No hay imperios sin colonias ni colonias sin imperios.

2.Algunas colonias cuentan con la ciudadanía del imperio que se otorga para evitar que haya nacionales envalentonados que coexistan con los nuevos ciudadanos, pues sería peligroso.

3.A algunas colonias se les da ciertos derechos de gubernatura local limitada, mientras se les explota económicamente. Y este y no otro es el fin de tener una colonia: explotarla económicamente, mientras se le engaña haciéndole creer que son una carga para el imperio.

4.Los políticos de una colonia obedecen directa o indirectamente los mandatos de la política dictada desde el imperio. Cuando surge uno que no esté de acuerdo con el coloniaje y que pudiera tener la simpatía del pueblo, se le destruye desde los medios de comunicación, principalmente, entre otras opciones que hemos documentado en nuestra historia.

5.Los medios de comunicación operan a favor de la política del imperio que tiene las emisoras más escuchadas compradas con analistas y desinformantes que son la voz del pueblo en sus quejas y la del imperio en sus juicios de “consenso”.

6.Los miedos más comunes a favor del imperio para que la colonia continúe como colonia:

a.Los colonos son naturalmente corruptos y no pueden gobernarse, pero en el imperio también los hay.

b.Hay que ser agradecidos con la ciudadanía y el mantengo, pero si no tengo otra ciudadanía que me permita viajar y el dinero del mantengo no es local sino federal; además, el imperio promueve la vagancia para luego endilgarnos la etiqueta de que somos vagos.

c.Uy, zape ratón, que en el momento en que se nos diera la independencia, el comunismo nos arroparía y todos perderíamos nuestras propiedades, pero ¿en qué planeta viven? Somos un país en general cristiano, amamos nuestras viviendas y un gobierno de esos aquí, ni en broma. No es posible un comunismo en Puerto Rico. Por favor, ya harta escuchar a la derecha con el miedo y a la extrema izquierda con la utopía. Marx y Engels filosofaron para su realidad. Nosotros no pertenecemos a esa realidad. Move on. Somos un país bilingüe, talentoso, de gente educada que emigra porque la colonia no produce empleos para ellos y no los produce porque no puede ser exitosa, pues querría independizarse del imperio.

Entonces qué me queda sino sentirme más sola que la luna porque no hay un partido, movimiento o gente inteligente que esboce un proceso lógico y abierto que parta del hoy de nuestra realidad hacia alternativas de verdadero desarrollo con la buena voluntad indispensable de los Estados Unidos. Sí, porque si nos expresamos de esta forma ejerciendo el derecho a la libre expresión, y muchos estamos de acuerdo, algo bueno puede sucedernos.

Esa deuda no nos la merecemos, la mala infraestructura del sistema eléctrico no nos la merecemos, esta economía de miseria, no nos la merecemos. Dije que no me iba a quejar y lo hice. Un proceso de descolonización sin miedos, supervisado por países estables, y repito con la buena voluntad como eje de todo proceso con las garantías de estabilidad y acoplamiento para una transición digna de ese: Yo soy boricua, pa’ que tú lo sepas, eso sí nos lo merecemos. Estoy segura de que con unos cuantos arreglos o tratados comerciales, incluso con Estados Unidos como un país amigo, al que nos unen lazos de lucha y de sangre, Puerto Rico echaría a andar hacia dónde queramos llegar, por las buenas, sin embusteros mediáticos y con dignidad, que el tamaño de nuestro corazón es el de todos los pueblos soberanos del mundo; déjenlo latir fuertemente. Aunque, pensándolo bien, somos tan pequeños en tamaño que esa precisamente podría ser nuestra ventaja principal.