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Aurea Vázquez, Adam Anahang y la justicia de los federales

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alt(San Juan, 10:00 a.m.) Alguien nos ha explicado por el asesinato de Adam Anahang el 23 de septiembre de 2005, fue federalizado. No está claro, pero se trata de un delito común, el cual de ordinario se tramita en la jurisdicción estatal, salvo las excepciones que la ley permita.

En esta medida, en el asesinato de Anhang no medio un arma de fuego, por el contrario se utilizaron armas blancas. De otro lado, en el 2005, bajo la gobernación de Aníbal Acevedo Vilá, aún o se había implementado el concepto de federalizar los asesinatos. En esa medida, se trató de un crimen más, de privarle la vida a un ser humano, el cual no se vio en el foro estatal como de ordinario corresponde.

Todo indica que en el asesinato de Anahang, y el esclarecimiento del mismo, mediaron razones de índole colonial. Es decir, el gobierno de Washington quería resolver “como Dios manda” este asesinato, porque los locales, el gobierno territorial, no es capaz o de intervenir puede afectar la investigación. Realmente hablando, no hace sentido.

Pero menos hace sentido que Anahang fue asesinado el mismo día que el patriota Filiberto Ojeda Ríos lo fue a manos de agentes del FBI en Hormigueros Puerto Rico. Dicho esto, el caso de Anahang fue diligentemente esclarecido por los federales, mientras en el caso de Filiberto Ojeda estos alteraron la escena del crimen como la investigación del mismo.

En este sentido, los federales tienen varias varas con las cuales medir la justicia. Su interés por el caso de Anahang es sólo una de esas varas. Dicho esto, no hace sentido, jurídicamente hablando, el que ellos hayan intervenido para resolver este caso. Pensemos.