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Geo Ripley, el distinguido antropólogo dominicano, de visita en Puerto Rico

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altHoy se inaugura en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (CEAPRC) la exposición Retorno a los Ancestros: Las 21 divisiones del vudú dominicano del artista plástico dominicano Geo Ripley.

La exposición incluye pinturas alegóricas a la tradición vuduista dominicana creadas por el pincel magistral de Ripley. Además, el artista expone doce piezas de su colección de telas ceremoniales africanas de la tradición bofolón de Malí. Las telas son impresas con tierras de diferentes colores y secadas al solo por las mujeres del grupo bofolón. Retorno a los Ancestros, que estará en la galería de CEAPRC hasta el 1 de noviembre, es presidida por una imagen de Yemayá, señora del mar y madre de las deidades u orishas yoruba, traída desde Nigeria.

Geo Ripley es el director del Departamento de Patrimonio Cultural Inmaterial en el Ministerio de Cultura Dominicana. El artista revolucionó las artes plásticas quisqueyanas en 1970 introduciendo nuevos conceptos creativos tales como el “performance” y la integración del sonido como medio artístico de expresión por lo cual es considerado como el padre de la pictórica moderna de la vecina nación antillana.

La presentación de Retorno a los Ancestro fue coordinada por el Concilio Puertorriqueño Contra el Racismo en colaboración con el Segundo Congreso Puertorriqueño de Afrodescendencia, el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (CEAPRC), la Asociación Puertorriqueña de Historiadores (APH), el Colegio de Abogados de Puerto Rico y El Post Antillano.

“Retorno a los Ancestros ha viajado por varias países de América entre ellos Cuba, Perú, Trinidad y Guyana Francesa”, expresó el licenciado Ebenecer López Ruyol presidente del Concilio. “Es un honor que Ripley haya aceptado nuestra invitación para compartir la exposición con el público puertorriqueño”.

“Geo es un embajador cultural que promueve la unidad entre los pueblos de la cuenca del Caribe y el rescate del patrimonio afrocaribeño. Es un espíritu libre que inyecta ánimo y alegría entre todos los que se acercan a su entorno. Es un manantial de sabiduría del cual emana conciencia de los ancestros y orgullo por la herencia de los pueblos negros”.

“Ripley fomenta el sentido identitario para crear un gran mosaico donde cada pueblo de la región exponga sus particularidades a la vez que se integra en una gran nación caribeña. Para el artista el Gran Caribe es una región rica en el mayor de los tesoros que puede tener una nación, sus gentes y la multiplicidad de su diversidad étnico-cultural”, añade López Ruyol.

El artista ha expuesto en varias ocasiones en la Isla, pero su relación principal con el país tiene que ver con investigaciones arqueológicas, antropológicas y culturales que llevó a cabo junto al Dr. Ricardo Alegría y otros estudiosos de los pueblos caribeños.

“Don Ricardo es patrimonio caribeño. La aportación del Maestro no se limita a su grandiosa aportación al rescate de los cascos urbanos antiguos de La Habana y Santo Domingo, sino a su visión antillanista de unidad caribeña. Logró aglutinar a su alrededor a un grupo de intelectuales que concienciaron la importancia de trabajar unidos en proyectos que fomentaran la unidad regional basado en un pasado en común y un futuro que diseñar”, asegura Ripley.

Para el artista, la exposición en el CEAPRC es una vuelta a casa porque “el Centro es el hogar de todos los estudiosos de la cultura y la historia del Caribe”.

“El CEAPRC acoge con beneplácito la exposición de Ripley quien fue muy amigo del Dr. Ricardo Alegría, nuestro fundador”, expuso el arqueólogo Miguel Rodríguez López, rector del recinto universitario. “Geo no solo es un afamado artista plástico sino que es un experto en las tradiciones religiosas afrocaribeñas. Ha trabajado en excavaciones arqueológicas en varios países incluyendo Puerto Rico. Además, es antropólogo, etnógrafo y músico”.

La obra pictórica de Geo está en constante evolución.

“Geo Ripley es un camaleón de la creatividad. Toma una idea, la estudia hasta adueñarse de su esencia para producir una obra maestra”, señala el antropólogo físico y museólogo, Dr. Ignacio Olazagasti.

“Ripley trasciende la pictórica para crear un testimonio antropológico del misticismo quisqueyano. En Retorno a los Ancestros Geo nos introduce al complejo mundo de la tradición religiosa vuduista dominicana. La obra expone el sincretismo religioso que surge del maridaje de las tradiciones africanas con el cristianismo”, atesta Olazagasti.

“Lo sagrado se vuelve popular en esta exposición validando las tradiciones y respetando la fe del creyente”, añade.

El vudú es una de las prácticas religiosas más antiguas de la humanidad. La religión tiene su origen en el África Occidental entre miembros de las etnias Ewe, Kabye, Mina y Fon de Togo y Benín. Llegó a América con al tráfico esclavista. Para mantener vivas sus creencias, los esclavos establecieron un sincretismo entre sus deidades y los santos de la religión cristiana católica. El vudú americano es una religión teísta- animista donde lo sobrenatural y la magia dominan la vida de sus creyentes.

“El vudú llegó a República Dominicana a raíz de la invasión de las fuerzas haitianas en 1822. Sufrió cambios sustanciales generados por las aportaciones que recibió de los diferentes grupos étnico- culturales que integraban la sociedad dominicana para con el tiempo distanciarse de la cosmogonía haitiana y forjar su propia identidad”, añade Olazagasti.

La exposición de Ripley recoge las 21 divisiones o grupos en que se dividen los luases o deidades del vudú, los elementos que las distinguen y el sincretismo de estos con los santos católicos. Es una expresión de colores y formas donde sobresalen las imágenes de San Miguel como Belié Belcán; San Elías como el Barón del Cementerio; El Gran Toró como San Judas Tadeo; Santa Teresa de Jesús como Oyá; Linglesú como el Sagrado Corazón de Jesús; Ofelia Balendyó como la Virgen de Las Mercedes y Silí Dantó Pier como la Virgen Dolorosa, entre otras.

“No podemos negar nuestros orígenes. El basamento de las sociedades es la historia. Desconocer los orígenes y como se conceptualiza la cultura que nos identifica nos convierte en arboles desraizados que sucumben ante el primer viento huracanado”, afirma Ripley.

“Estos vientos huracanados son los bombardeos continuos de otras culturales que menosprecian nuestras tradiciones para lacerar el sentido identitario. El orgullo patrio y el conocimiento sobre los orígenes son las únicas armas que poseen los pueblos latinoamericanos para evitar sucumbir devorados por los intereses insaciables de aquellos que solo desean manipular a nuestra gente para explotar nuestros recursos para enriquecerse ellos”, añadió Ripley.