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Boricuas de la diáspora [hoy] no se olviden de quienes son

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alt(San Juan, 4:00 p.m.) Bueno, hoy es el gran día en los Estados Unidos. Nunca en mi vida había visto un entusiasmo tan grande en unas elecciones de mitad de término en los Estados Unidos. Es con aprobación que acojo la actitud participativa de los recién llegados boricuas al continente americano. Aparentemente, por los medios noticiosos, hay evidencia de más que indica que en el estado de la Florida, estos se han metido en la red de participación electoral norteamericana. Pero ojo. Les exhorto a que no se olviden quienes son: hispanos que deben de tener presente que son iguales de latinos que los mexicanos y centroamericanos que tanto parece despreciar el presidente Trump.

Estas elecciones se llevan a cabo en el momento en que tropas militares de Estados Unidos se posicionan en la frontera de los EEUU con México para cumplir con una alegada misión de proteger esta frontera de la supuesta invasión por parte de una caravana de seres mayormente de tez cobriza. La palabra “invasión” es una que ha introducido el presidente Trump al debate político de los Estados Unidos. Con su visión básicamente facista, Trump intenta inculcar a los norteamericanos “blancos” que el común enemigo es el hispano invasor. Es típico del facismo, provocar que la gente identifique a un enemigo común, esta vez una manada de pieles cobrizas que quieren “quitarle los trabajos” a los “verdaderos” norteamericanos. No importa que los Estados Unidos es una nación que se compone de varias etnias--aun cuando hay unos norteamericanos que juran que llegaron al Nuevo Mundo en el Mayflower de los peregrinos ingleses.

Acojo con beneplácito el entusiasmo mostrado en los comicios de hoy por los tantos puertorriqueños que salieron de su Isla ante la catástrofe ocasionada por el horroroso huracán María. Al momento de esta tormenta ya existía un hilo grueso de boricuas tomado vuelos para relocalizarse en varios estados, incluyendo Florida, Texas y Georgia, todos localizados en el Sur norteamericano, y todos sabemos lo que representa una piel cobriza o aún más oscura en esta parte del país. Muchos somos los que tenemos la piel un poco teñida y hablamos Español, dato que podría quitarle las ganas a cualquier boricua de abrir la boca.

A la misma vez digo que los Estados Unidos continental siempre ha sido el lugar de socorro para los puertorriqueños huir de una economía endeble y en ruinas de su Isla. Esta vez, por primera vez en mi vida veo y creo firmemente que la Isla está a punto de hundirse, y que la participación política de estos recién llegados a los estados es esencial para nosotros en la Isla, a pesar de las visión limitada de algunos de los politólogos en la Isla. Tomo como hecho establecido de que hay sus complicaciones la creación de distritos electorales en los estados con miras a aguar el voto de las llamadas minorías; me refiero al llamado “gerrymandering” mediante el cual se forman los distritos electorales. Estas maniobra invariablemente favorece a la llamada mayoría, en este caso los norteamericanos que no son de piel ni etnias equivocadas. Pero, hay que reconocer que en esa nación, las cosas se resuelven con el voto, y que es de rigor participar en los comicios electorales. Previas ondas migrantes de puertorriqueños no solían integrarse, pero veo con júbilo que ahora los boricuas sí les interesa participar.

Los Estados Unidos constituye un país en donde el enemigo común es la gente que migra, específicamente los latinoamericanos. Hemos sido señalados como el enemigo común de la nación. Es imperativo para nosotros dejarse sentir. No digo que todos los que migran a los Estados Unidos van a realizar el “American dream” de indetenible prosperidad, pero es demasiado importante detener a la gente que se valen de un nacionalismo que no tiene nada que ver con la realidad actual para discriminar, incluyendo al Presidente. Si lo logramos, aunque no nos convirtamos en éxitos de la noche a la mañana, por lo menos viviremos más tranquilos.