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Elecciones en Panamá, ¿qué debe hacer la izquierda?

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Related imageLa actual campaña electoral es una trampa. Una trampa para que la ciudadanía crea que decide su futuro democráticamente y afinque sus esperanzas en que el próximo gobierno resolverá los problemas que no solucionaron los anteriores. Es una trampa que nos conduce a la expectación pasiva, a desmovilizarnos a centrar nuestras esperanzas en el voto, pero en una elección con un menú preestablecido y conveniente a la oligarquía que controla el país.

El problema central es que, desde la invasión de 1989, en Panamá no se impuso ninguna democracia, sino todo lo contrario: un régimen político corrupto controlado por una oligarquía que ha impuesto un modelo económico neoliberal excluyente que ha empobrecido a la población y concentrado la riqueza en pocas manos.

Por eso la gente siente que vota, pero siguen gobernando “los de siempre”, porque en realidad cambian algunas caras y se alternan partidos, pero gobierna en verdad una oligarquía financiera que es la que mueve los hilos de las marionetas, que son los políticos tradicionales.

“La política es el reino de las apariencias”. Los candidatos se venden con publicidad engañosa, basadas en falsas apariencias, como se vende una hamburguesa. Los medios de comunicación, como la televisión, ofertan candidaturas envueltas en papel celofán, para que la gente elija al más simpático, al que mejor habla, al de las mejores promesas. Y como el papel y el micrófono aguantan todo, la verborrea se prodiga en abundancia hasta las elecciones. Pero una cosa es la apariencia y otra la esencia.

¿Cómo encontrar la esencia y desnudar la apariencia? Análisis de clase:

Ya lo dice la Biblia, “por sus obras los conoceréis”. Para conocer quiénes son en realidad los candidatos, hay que buscar en su pasado qué han hecho, para quiénes trabajan, saber quiénes pagan sus campañas.

¿Quién es Laurentino Cortizo? Un empresario ganadero, que cría reses de alta genética, exministro del gobierno de Martín Torrijos y dirigente del PRD, un partido que ha sido pilar de este régimen político antidemocrático y corrupto que ha controlado el país por 30 años. ¿Quién es Rómulo Roux? Miembro del multimillonario bufete Morgan y Morgan, que propició el golpe de estado de 1968, y que por décadas ha controlado el negociado del abanderamiento de naves, además fue ministro del gobierno corrupto de Ricardo Martinelli y su partido CD.

¿Quién es José Blandón? Diputado y político del partido Panameñista, otro de los sostenes de este régimen corrupto y antidemocrático, cuya carrera ha sido apoyada por el banquero Alberto Vallarino, jefe de uno de los clanes oligárquicos de Panamá. ¿Marco Ameglio? Histórico miembro del panameñismo, ahora disfrazado de “independiente”, procede de una familia de la burguesía dedicada al negocio ganadero y lechero (Bonlac).

¿Quién es Ana M. Gómez? Diputada por libre postulación cuya carrera ha sido impulsada por la poderosa familia Motta, de la que fue su abogada en Banco Continental, de donde la catapultaron a la Procuraduría de la Nación. ¿Quién es Ricardo Lombana? Hijo de un prominente empresario y masón con nexos con el PRD, que en el gobierno de Martin Torrijos recibió una buena beca para estudiar en EE UU y fue nombrado cónsul en Washington, vinculado a Humbert Arias y a Ricardo Arias en el millonario bufete GALA.

Todos y cada uno de estos candidatos están vinculados con el poder económico en Panamá, con los grupos que han lucrado del erario público para hacerse millonarios. Por esa razón, NINGUNO de ellos puede ser alternativa. TODOS son MÁS DE LO MISMO.

Consideración aparte merece Saúl Méndez, candidato del FAD, dirigente sindical de SUNTRACS desde hace 30 años, quien obviamente NO pertenece a ninguno de los clanes de la oligarquía panameña, a cuya campaña nos referiremos en particular más adelante.

La burguesía ya tiene su candidato: Nito

A pesar de que 6 de los 7 candidatos expresan los intereses de la gran burguesía panameña, y son financiados en sus campañas a cambio de compromisos y favores, la burguesía siempre tiene un favorito. En estas elecciones, Nito Cortizao, es el elegido de la gran burguesía panameña agrupada en la Junta Directiva del Banco General cuyo vicepresidente, José G. Carrizo, fue abogado de los dueños de la minera Petaquilla, quienes le robaron las prestaciones a los trabajadores, contaminaron Coclé del Norte y no aportaron casi nada al fisco después de embolsarse millones con la mina.

El Frente Amplio por la Democracia y su campaña:

La candidatura a presidente de Saúl Méndez del FAD debió ser con claridad la propuesta antisistema de esta campaña electoral y, sin embargo, a veces se pierde en propuestas inocuas, que parecen buscar más aceptación electoral que una ruptura con el régimen. El FAD debería catalizar con claridad el voto de los descontentos con el régimen corrupto y antidemocrático pero, pese a que sin duda el tema está en el discurso de su candidato y su lema “manos limpias”, éste aún no logra cuajar en la mente de los electores antisistema. Con el agravante de que ese papel parece que se lo disputa Lombana, desde un discurso de derecha.

Esta debilidad se debe a que, en medio de una situación objetiva de estancamiento de la lucha de clases que no ayuda, no se concretó una convocatoria abierta a la creación de un Frente Popular Electoral, en base a un gran acuerdo programático que sumara a otros sectores sociales y políticos más allá de Frenadeso. En vez de ello, hubo una convocatoria limitada que sólo sumó a unos pocos sectores. La constitución de un gran frente, como lo propuso el Polo Ciudadano el año pasado, habría ayudado a construir un Programa Unitario y un Comando de Campaña colectivo, que es lo que está faltando, a nuestro juicio.

La debilidad de la campaña del FAD se expresa en ausencias significativas en su programa: por un lado, golpear con mayor contundencia sobre la necesidad de poner fin al régimen político corrupto y oligárquico; por otro, la ausencia de derechos sexuales y reproductivos (educación sexual, aborto, etc.), matrimonio igualitario, etc., que le habrían permitido sumar sectores significativos del feminismo y de la comunidad LGBT.

Para el Polo Ciudadano, lo único que cabe es un voto crítico al FAD, porque en estas elecciones es la única alternativa de origen popular, no vinculada a la oligarquía gobernante, pero señalando los errores y debilidades evidenciados en su campaña, de modo que esta experiencia sirva para que en el futuro cercano salga fortalecida democráticamente la unidad popular para las luchas que se avizoran.

Un programa para educar y preparar las luchas:

El Polo Ciudadano, si hubiéramos tenido oportunidad de postular, habríamos planteado una campaña electoral que tuviera cuatro ejes: primero, la necesidad de poner fin al régimen corrupto y antidemocrático creado por la invasión de 1989; segundo, para lograrlo, la obligatoria constitución de un gran Frente Popular Democrático; tercero, preparar al pueblo para las luchas que vienen con el nuevo gobierno que intentará aplicar la “Agenda País” de la Cámara de Comercio; cuarto, luchar por otro Panamá es posible, basado en una democracia participativa, en la soberanía económica, la autodeterminación nacional y la integración latinoamericana sin tutelajes imperiales, con algunos objetivos concretos como:

• Barrer del Estado a todos esos políticos y sus partidos oligárquicos y corruptos llamando a una Constituyente Originaria, democráticamente electa.

• Establecer un régimen democrático basado en la revocabilidad inmediata por voluntad popular de todos los funcionarios electos que traicionen sus compromisos con la ciudadanía y se vinculen a casos de corrupción.

• Una democracia basada en que ni el presidente de la república, ni diputado, ni magistrado de la corte, gane salarios mayores a tres veces el salario mínimo nacional, con la prohibición de recibir regalos o favores de empresas privadas para sí o sus familiares en varios grados de consanguinidad y afinidad.

• Expulsar del sistema judicial a magistrados, jueces, fiscales, comisionados, policías y funcionarios corruptos, reemplazando el actual sistema por uno elegido y controlado por la ciudadanía.

• No “revisar” la AUPSA y los TLC, sino DEROGARLOS para salvar la producción nacional, exigiendo respeto a derechos laborales de los trabajadores agrícolas por parte de la agroindustria.

• Ruptura de todos los acuerdos que nos atan a la OMC, Banco Mundial, FMI, BID para construir una política económica basada en el bienestar de la gente, en la protección al empleo y la producción nacional, y a los derechos económicos y sociales de la clase trabajadora.

• Por un Plan de Urgencia Masivo de Creación de Empleo Juvenil en obras públicas.

• Aumento general de salarios y congelación de la canasta básica de alimentos, restituyendo la Oficina de Regulación de Precios.

• La defensa de los programas sociales de ayudas, ELIMINANDO LOS SUBSIDIOS A LOS RICOS, acabando con las exoneraciones fiscales, sobre todo del sector logístico.

• La defensa de la salud pública y el sistema de jubilaciones exigiendo la vuelta al sistema solidario de jubilaciones y la cárcel para los empresarios que se roban las cuotas obrero/patronales.

• Por pensiones vitalicias y atención de salud decentes para los miles de envenenados por el dietilenglicol.

• El 8% del PIB invertido en educación pública, sin subsidios a escuelas privadas.

• Nacionalización del sistema eléctrico, suspensión de la cuarta línea de transmisión por innecesaria y costosa.

• Nacionalización de las telecomunicaciones.

• Prohibición de la minería a cielo abierto y anulación del abusivo contrato de Minera Panamá con su nacionalización para que ningún trabajador sea despedido.

• La defensa de los derechos de los pueblos indígenas con la aprobación del Convenio 169 de la OIT, así como actuar eficazmente contra toda forma de discriminación contra los afrodescendientes, y cualquier comunidad étnica y cultural.

• Defensa de los derechos sexuales y reproductivos, incluyendo anticonceptivos para no abortar y el aborto legal para no morir.

• Educación sexual en las escuelas.

• Protección efectiva a las víctimas de la violencia de género.

• Respeto a la población LGBT incluido el derecho al matrimonio igualitario.

• Por un Estado laico claramente separado de cualquier iglesia.

Construyamos la unidad para las luchas que vienen después de las elecciones:

El verdadero programa de gobierno que salga electo el 5 de mayo ya fue elaborado por la burguesía panameña a través de su gremio la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura y se titula Agenda País 2019-2024.Propuesta para todos.

En ese programa empresarial están todos los criterios contra los que tendremos que luchar: desguace de la Caja de Seguro Social en dos entidades; seudo privatización de la educación; más neoliberalismo en relaciones laborales y subsidios al sector privado con exoneraciones fiscales, en especial al sector logístico y eléctrico, etc.

Necesitamos concretar la Unidad Popular para enfrentar los nuevos ataques que se vienen contra la salud y la educación públicas; contra los programas sociales; la profundización de la desigualdad; contra la destrucción de los productores agrarios pequeños y medianos, etc. Pasada la farsa electoral, nada habrá cambiado. ¡Preparémonos para luchar!