Mié10232019

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Repensar la política: nuestra lucha no es la corrupción, sino la democracia

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) El gobernador Ricardo Rosselló se disfrutó la final de la Copa Mundial FIBA 2019 Femenina. El año pasado, también se disfruto la Copa Mundial FIBA 2018 Masculina. En fin, es un amante del fútbol. Que nadie tenga duda. Además, es un joven gobernador valiente y talentoso: en medio de una crisis política de gran profundidad, decide irse a París a ver un juego. El año pasado fue a Moscú. Presumimos que en el 2020 irá a Japón a ver el cierre de los Juegos Olímpicos de Tokio. Allí hay más deportes, que presumimos, también le atraen.

La izquierda distinto al capital, la derecha y los sistemas mediáticos y de prensa corporativa, debe distinguir que es la noticia. El interés deportivo del gobernador no es noticia. Es más, ir a Francia, tampoco es noticia. Como todo empleado público, él también goza de descansos y vacaciones. Lo que es noticia es el hecho si sus formas de gobernar nos provocan una mejor calidad de vida, más democracia y nos permite a todos sentirnos que vivimos en la política, en lo económico y en lo social, de forma realizada y plena.

En donde la izquierda, y el independentismo, no puede limitarse es a cantarle coro a la derecha de que todos somos corruptos y por tanto hay que remover los políticos. Habrá políticos corruptos; pero también hay mucha gente en el gobierno y en puestos electos que no lo son y que desean adelantar una calidad de vida por vía de profundizar más la democracia. En esto coincidimos, en tener más espacios democráticos y no menos, en los cuales podamos solicitar ser escuchados, participar en los procesos de deliberación y ver que nuestras propuestas son adoptadas. A fin de cuenta el gobierno hoy, o en la república, libre y soberana, es un ente que ha de existir. Lo que queremos es que su naturaleza ofrezca más y mejores espacios de deliberación y participación democrática.

Reducir la vida a lo que hace la prensa escrita, los noticiarios, los comentaristas y algunos jefes de agencias federales, desde el presidente de los EE.UU, Donald Trump, hasta el jefe del FBI en Puerto Rico, Douglas Leff, de que en Puerto Rico somos muy corruptos, no mejora la democracia para nadie. Nos deja con la Junta de Supervisión Fiscal, con escándalos noticiosos con los cuales convivimos hoy, y más que nada, nos deja sin herramientas para producir cambios reales en nuestra gobernanza, tanto la política como la de la sociedad civil.

Debemos de aspirar que las escuelas públicas sean mejores; que la universidad pública sea mejor; que los centros de ayuda médicos, aun gratuitos, sean mejores; en fin, que ir a la playa sea para el disfrute de todos; y que nuestro país produzca lo que necesita. Si aspiramos a todo eso y más, entonces estamos en la lucha por una democracia que hoy no la garantiza el gobierno de la isla, y tampoco el gran capital ni la derecha. Tenemos que desarrollar una agenda de democracia profunda. Sólo así comenzaremos a salir de la pequenes de las acusaciones y contra acusaciones de corrupción, que luego de 40 años de estar sumergidos en esta, no ha provocado cambio alguno. Pensemos.