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Editorial: Rosselló, el perdón y sus últimos siete días en la gobernación

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Ricardo Rosselló no puede continuar gobernando el país. No por los chats del servicio Telegram. Su renuncia es necesaria porque es un mal administrador que permite que sus amigos controlen la función pública, y en el proceso ante pobre supervisión de los departamentos que conforman el poder administrativo, personas como Ángela Ávila, Julia Keleher y Alberto Velázquez Piñol, entre otros, se apropian de fondos públicos. Ese es el meollo de la crisis. Su renuncia es necesaria para forzar al país a un cambio de dirección.

Hoy, tanto la derecha como los liberales y algunos sectores de la izquierda, han demostrado que en mayor o menor grado, las malas prácticas de administración de la gestión pública, son razón de ser de que el país no avance. Sectores como el Partido Nuevo Progresista (PNP) han demostrado que en los pasados 28 años, la gestión publica va continuamente ligada de procesos de corrupción. No es solo Ricardo Rosselló, es también Luis Fortuño y Pedro Rosselló, quienes durante sus cuatrienios demostraron que la corrupción está íntegramente ligada a la gestión pública. Pero también lo demostraron Aníbal Acevedo Vilá y Alejandro García Padilla ambos del Partido Popular Democrático (PPD).

De otra parte, nadie debe olvidar a la figura siniestra de Alberto Velázquez Piñol, persona que carece de educación formal alguna más allá de cuarto año, y a quien relaman de “experto” en administración de fondos federales, quien participó en otros esquemas de corrupción bajo la administración de Luis Fortuño que no culminaron en acusación, pese a haber sido discutidos en la prensa de forma abierta. ¿Nos olvidamos de que éste era el consultor que venía parte de la semana a Puerto Rico y la otra la vivía en los EE.UU. y cobraba millones por su gestión? ¿Quién se olvidó de Velázquez Piñol? Ricardo Rosselló. Por razones que no sabemos anoche su alocución televisiva simplemente alegó que era conocido por Luis Fortuño y que por eso trabajaba con él hoy.

Realmente hablando anoche, entre Ricardo Rosselló, la tendencia mediática y la molestia, sin lugar a dudas justificada de las personas mencionadas de forma peyorativa y destructiva en el chat de Telegram, en particular las mujeres, la conversación se desvió completamente a una discusión sobre contenido del lenguaje en lugar de sobre prácticas de administración pública sin corrupción. El problema no es el chat de Telegram; el problema es la pobre noción de democracia y bienestar que impera en los que gobiernan en Puerto Rico, donde la corrupción, como indicó el propio gobernador, pese a la pérdida de $18 millones de dólares robados, “se puede rectificar” con una reuniones que él habrá de sostener hoy. No. La oportunidad de gobernar de Ricardo Rosselló caducó. No hay corrección alguna que tenga valor en este momento, pues el efecto real tanto en el departamento de educación como el de salud, es que la calidad de vida de seres humanos se afectó.

Contrario a la posición de analistas políticos, lo que nos interesa es adelantar la democracia y garantizar que la gestión pública en Puerto Rico, no se convierta en un vehículo de acumulación originaria de capital. Llegar al gobierno en Puerto Rico, luego de lo que ya conocemos de BDO ($55 millones en contratos de gobierno), KOI ($33 millones en contratos de gobierno), y otras corporaciones de guisantes que se benefician con contratos de millones, es para hacerse ricos unos cuantos. Ese no es el proyecto democrático que queremos en Puerto Rico. Personas como Ricardo Rosselló se convierten en el problema.

Anoche, más allá del perdón sobre el contenido del chat, Ricardo Rosselló no pidió perdón, jamás, por no garantizar una sana administración de los fondos públicos. Al contrario, simplemente reconoció que en la selección de secretarios y secretarias de departamentos, y en su rol de supervisor, no se hizo una buen selección. Por lo tanto, el país hoy está invadido e intervenido por funcionarios federales desde los miembros de la Junta de Supervisión Fiscal hasta los agentes del FBI. Es un país, gracias a gobernantes como Rosselló, Fortuño, y Alejandro García Padilla, donde se demuestra que utilizan la gestión pública para lucrarse ellos o sus amigos y familiares.

La única solución que vemos hoy es la renuncia de Ricardo Rosselló Nevares a la gobernación de Puerto Rico, y forzar una crisis constitucional que nos permita reestructurar tanto la relación del territorio colonial como de la forma en que se administra esta colonia. Demás está decir, que administración pública tras administración pública, el Departamento de Justicia estatal, así como la Oficina de Ética Gubernamental o la Oficina de la Contralora de Puerto Rico, ante la intervención de los federales, siempre alegan que no sabían o desconocían o que aún no saben que van a hacer. ¿Cómo nadie preguntó, jamás, a quién representaba Alberto Velázquez Piñol en la Fortaleza?

Hoy pedimos que efectivamente en siete días plazo a partir de hoy, Ricardo Rosselló Nevares deje la administración del territorio colonial. Los piquetes, las protestas y critica a su gobierno, deben continuar. Ricardo Rosselló Nevares se debe ir del gobierno de Puerto Rico

El Post Antillano