Dom05312020

Last update12:46:29 PM

Los temblores y la narrativa neoliberal: "el estado no sirve"

  • PDF

alt(San Juan, 9:00 a.m.) Han vuelto a convertir la desgracias de los terremotos y los temblores en un evento de entretenimiento. Ayer los cantantes de música urbana, algunos de ellos, se desplazaron al área sur, para pronunciar discursos, desde la opulencia ofrecer regalos a la gente, y más que nada para afirmar una narrativa estéril que repite "el estado no sirve". Es curioso, pero desde las protestas de julio de 2019, la cultura del reggaeton se ha apropiado de la lucha social en Puerto Rico, a partir de una trayectoria vinculada a la opulencia, el poder y la dominación, sin tener ningún referente claro con aspiraciones de mayor igualdad, fin a la desigualdad económica y más que nada una cultura más democrática.

Ya sabemos, el gobierno de turno siempre es terrible. Washington es un lugar horroroso. Pero la narrativa que sustituya ambos predicados, no puede ser al ritmo de una respuestas "dura", y menos de predicar que pese a todo " estamos bien". Menos aún, pretender que por las redes sociales o la radio, "el despelote" nacional se convierta en la senda única a seguir. Puerto Rico, vive de pie. Todos los conformamos, pero hay múltiples criterios y son esos los que tenemos que darle paso. Ojo con la prensa comercial y sistemas mediáticos, que lo convierte todo en un "concert" .

Pero ¿que debería promover el independentismo y la izquierda boricua? Ante los vacíos de lucidez en el país colonial, hay que promover respuestas. Lo interesante es que los artistas del genero urbano han pensado que ellos tienen las respuestas, a partir de su buena intención, pero traducido siempre en un evento mediático y de naturaleza manifiesta. Ante esto, la respuesta debe ser organizar el vacío, darle dirección a la narrativa anarquista de que el gobierno no sirve, y crear alternativas soberanas y que promuevan procesos sustantivos y sostenibles. Solo así podremos desarrollar un país. No en la lógica del ritmo y el vacilón.

Llevamos seis meses en crisis, desde julio 2019, y el país no logra encaminarse. Un poco por la falta de visión de los que nos gobiernan, y de otro lado, por la falta de dirección que nosotros mismos hemos dado. Hoy tenemos otra oportunidad. La gente está acuartelada en parques y necesita ayuda. Pero no toda la ayuda es agua, ni plantas eléctricas ni latitas de atún. La ayuda también es información, es educación y es organización. Pensemos.