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Los Oscar, la globalización y el colonialismo de los EE.UU.

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Si concuerdo que la película de Corea del Sur, Parasite (Dir. Bong Joon-ho, Corea del Sur, 2019) debía de ganar el premio Película Internacional de los la Academia de Cine y Ciencias (en inglés, Academy of Motion Pictures and Sciences) de los EE.UU. Ahora bien, le confirieron un premio técnico, el de mejor guión original, y todo el mundo estaba tranquilo. No obstante le confirieron dos premios adicionales, el de mejor director y de mejor película, lo cual ha provocado una reacción inmediata. ¿Los premios son para el cine del mundo o para el cine que se desarrolla en los EE.UU.?

Es interesante plantear el alcance de la industria de cine de los EE.UU. como parte de un proyecto de globalización continuo, a partir de la distribución de sus películas en salas de cine. No obstante, en los pasados años la distribución más lucrativa no se hace a partir de las salas de cine que son geográficamente parte de un país de origen, sino por la distribución en línea, llamado streaming en inglés. En la distribución en línea digital, hoy por hoy las empresas de los EE.UU. y tienen el control o tal vez el monopolio del mercado. Por lo tanto, una película producida en Mongolia, por dar un ejemplo, se puede convertir de forma inmediata en un éxito global por su distribución en línea que controlan las empresas de los EE.UU.

Desde esta perspectiva, y este es el argumento de los franceses y la comunidad europea, el cine de los EE.UU., el producido o distribuido, se convierte en un producto de penetración cultural, que se torna en imperialista, en colonialismo cultural. Es decir, las películas que se hacen o distribuyen a partir de las empresas de los EE.UU., transforman países, afectan industrias de cine nacional, reducen empleos, y peor aún acaban valorando realidades no nacionales, las cuales tienen un efecto diferenciado en el quehacer nacional de un país.

Por lo tanto, celebro que Parasite se haya ganado el premio a mejor guión original, mejor película extranjera. Pero premiar a Joon-ho como mejor director, y como mejor película del año, lejos de ser únicamente un reconocimiento a sus destrezas en dirección y fílmicas, también puede verse como un asunto de colonialismo global que nos impone el capital de los EE.UU. Pensemos.