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Un nuevo orden: ¡Que promueva la paz mundial!

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alt(Santa Cruz, 9:00 a.m.) Países del mundo, de nuestra aldea global se encuentran en una gran encrucijada por la vida. Por la salud, por coexistir en este sistema que hoy nos enfrenta ante una pandemia mundial. Sea cual sea el nombre que los científicos y/o médicos le hayan puesto. Al final es lo mismo. Un virus creado por el ser humano para destruirse por alguna razón. ¿Un proceso de cambio? ¿Un nuevo orden mundial? ¿Qué buscan? ¿Qué hay detrás de tanta muerte sin razón?

No es suficiente enfermar, también debemos prohibirnos despedirnos, amarnos, abrazarnos. ¿Dónde están los principios básicos del amor, de la paz, de la felicidad? Es una nueva forma de relaciones. Es un nuevo orden de las tecnologías, de las redes, de la innovación y tecnología. Estas nos están obligando a no darnos amor, a no despedirnos de los seres queridos….

La Organización de Naciones Unidas (ONU) a través, de los países que la conforman declara urgencia mundial en este momento, tomando como base que en su declaratoria constitutiva declara la promoción de la paz mundial. La búsqueda inicial de esta institución fue “parar las Guerras”, por la vida. Hoy su nueva demanda vuelve a ser, por una nueva forma de guerra, que también afecta nuestras vidas. Un virus que se lleva a gente, inocente y más aún. Nos quita tres derechos humanos fundamentales: la paz, la libertad y la salud.

La promoción de la paz, la promoción del respeto a la vida, la búsqueda de habitar en lugares con condiciones para convivir en un medio ambiente seguro. Todo esto, en la actualidad se ve afectado por experimentos que nos llevan a parar el mundo para no morir todos en el intento.

¿Buscar culpables? ¿Buscar alternativas? ¿Hacia dónde vamos?

¡Una transformación social, un mundo más resiliente!

Miremos alrededor, miremos las noticias, miremos nuestros celulares. Inventemos una forma de enviar amor, con la oración, con FE en que existe un Dios y que el nos va proteger.

El que habita al abrigo del altísimo morara bajo la sombra del omnipresente. Diré yo al señor: Esperanza mía y castillo mío. Mi Dios en quien confiaré. Salmo 91.1-2