Notas en torno a Juano Hernández en ocasión de un libro (Parte III)

altCuando escribí la columna “Juano Hernández, el olvidado”, que publiqué en El Nuevo Día en 1988 hace casi 29 años, resalté el gesto del querido amigo Jacobo Morales de dedicarle a Juano su primera película Dios los cría.

Muchos recuerdan el hotel El Platanal que Juano construyó en la carretera del barrio Cepero de Trujillo Alto, donde hoy radica la urbanización Villa Andalucía. Allí también tenía un parque de diversiones con 12 deportes y un salón de baile, además de su residencia y una finca en la que cultivaba frutas y verduras. Según Miluka Rivera, la finca le costó $ 40,000 y llegó a producirle $ 30,000 anuales.

A través de los años he coleccionado películas de Juano. En mi divideoteca conservo 14 de sus films, grabados, en su mayoría, de Turner Classic Movies, que a menudo presenta películas de Juano. Entre ellas figura su emblemática Intruder in the Dust, que lo dio a conocer en el mundo del cine. Trial, del director Mark Robson, es otra joya suya siendo la primera vez que un afroamericano apareció como juez en el cine. Esa actuación, a la que Juano impartió gran dignidad, como había hecho con el Lucas Beauchamp de Intruder in the Dust, le convirtió en el actor negro mejor pagado del cine en ese momento.

The Pawnbroker, dirigido por Sidney Lumet y protagonizado por Rod Steiger. es otro ejemplo de su grandeza como actor. The Mark of the Hawk, elogiada por Martin Luther King, y Something of Value fueron sus dos primeras experiencias junto a Sidney Poitier, que después se convertiría en el primer actor afroamericano en ganar un Oscar.

Su labor como padre de Nat King Cole en Saint Louis Blues, en la que también figuró Eartha Kitt, es otra caracterización suya imposible de olvidar.

El saxofonista que enseña a tocar trompeta a Kirk Douglas en Young Man with a Horn es otra de sus actuaciones memorables. En Sergeant Rudlege trabajó bajo la dirección de uno de los grandes directores de la historia del cine, el legendario John Ford.

También conservo copias de The Extraordinary Seaman junto a David Niven y Faye Dunaway, Breaking Point bajo la dirección del realizador de Casablanca Michael Curtiz, Adventures of a Young Man basada en historias de Hemingway, Kiss Me Deadly film noir del director Robert Aldrich, The Sins of Rachel Code con Roger Moore y The Reivers en la que trabajó junto a Steve Mc Queen.

En mi divideoteca faltan su último film They Call Me Mister Tibbs en el que volvió a actuar junto a su amigo Sidney Poitier poco antes de su muerte, así como Stars My Crown, Two Loves, Ramson, Machete -producción norteamericana filmada en Puerto Rico- y sus tres primeros films, The Girl from Chicago, de 1932, Lying Lips de 1939 y The Notorious Elinor Lee, de 1940, realizados por el director afroamericano Oscar Micheaux

Miluka Rivera cuenta en su libro que la viuda de Juano le relató al amigo Julio Torresoto que el actor estaba solo en su residencia de la calle Ronda en la Urbanización Villa Andalucía cuando unos vecinos lo encontraron tirado en el suelo, Su esposa estaba de viaje en Ecuador visitando a su familia. Lo llevaron al hospital San Martín donde murió tres días después, el 17 de Julio de 1970. Sigue relatando que, a su velorio, en la funeraria Buxeda, sólo acudieron 60 personas. Miluka cita a Torresoto diciendo: “Y eso por la ayuda de una persona que por casualidad pasaba por el velorio, se enteró de su muerte y hace esfuerzos para enterar al público y llevar gente a la funeraria. De lo contrario el número de personas habría sido, tristemente, aún menor”.