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En la Habana Vieja, El Floridita

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altEl Floridita, a la entrada de La Habana Vieja, es una fiesta constante. Para llegar al busto que recuerda a Hemingway y su célebre afición por el Daiquirí hay que abrirse paso entre los turistas que celebran con música cubana la vida del Premio Nóbel 1954.

La Marina Hemingway, en la Playa de Santa Fe, alberga 400 embarcaciones y un hermoso hotel, y celebra competencias de pesca y yates en las que participan visitantes de todas partes del mundo.

En el Hotel Ambos Mundos en la calle Obispo de La Habana Vieja el escritor vivió en la habitación 511 que se conserva intacta en su memoria. Allí residió desde el 1932 al 1939 escribiendo en ese lugar gran parte de su novela Por quién doblan las campanas que se desarrolla durante la Guerra Civil Española y que fue llevada al cine con Gary Cooper e Ingrid Bergman en los personajes protagónicos.

Cuando Pauline Pfeiffer lo abandonó, el escritor se casó con Martha Gellhorn quien comenzó a buscar una casa para ambos mudándose del hotel a la finca Vigía. En La Terraza de Cojímar Hemingway se sentaba en esta mesa con vista al mar antes de partir en sus frecuentes viajes por el mar al norte de Cuba en su célebre yate Pilar que al irse de Cuba donó a su capitán Gregorio Fuentes, nacido en Lanzarote, Islas Canarias.

Tras la muerte de Hemingway, Goyito le pidió a Fidel que movieran el yate desde Cojímar a la finca Vigía en San Francisco, lo que tuvo el visto bueno del líder máximo de la Revolución, por lo que hoy el Pilar, tras tantas experiencias marítimas, descansa allí.

Mañana, otro día, terminaré este relato sobre la estadía de Ernest Hemingway en Cuba.