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Consejos creativos para promover la lectura en los niños

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altDebo aclarar que no soy un profesional de la conducta humana; solo soy un papá que por años se ha dedicado a sembrar magia en la mente de su hijo. Mi tendencia a buscar elementos fantásticos en mi diario vivir se ha unido con mi pasión por los libros, por eso me preocupa escuchar las quejas de muchos sobre la renuencia a leer que tienen algunos niños y adolescentes

Lo primero que debemos considerar es que, posiblemente por la propaganda y la presión de los medios de comunicación, los niños no pensarán en los libros como primera alternativa en sus listas de regalos. Le corresponde a usted enseñarles la importancia de los mismos. Para esto, deberá elegir con cuidado la selección de libros que él o ella tendrá. Una buena biblioteca debe tener, entre miles de posibilidades, las fábulas de Esopo, una versión ilustrada de Las mil y una noches, Las bellas historias de la Biblia, los cuentos de Hans Christian Andersen, Charles Perrault y los Hermanos Grimm, El principito, los libros de Shel Silverstain, Platero y yo y versiones infantiles de Moby Dick, La montaña mágica, La isla del tesoro, las obras de Julio Verne, Tom Sawyer, El Quijote, Canción de Navidad, etc. No deben faltarle libros sobre caracoles, minerales, piedras preciosas, castillos, volcanes, fósiles, deportes, dinosaurios, astronomía, helechos (plantas en general) y trucos de magia.

En nuestra isla tenemos excelentes escritores que se han dedicado a escribir joyas literarias para niños y adolescentes. Entre ellos se encuentran Tere Marichal, Orlando Planchart, José Rabelo, Tina Casanova, Zulma Ayes, Georgina Lázaro y Ana María Fuster.

Después de tener la colección, que deberá ser matizada y evaluada de acuerdo a la edad del niño, identifique un lugar en el cuarto donde ubicará el librero. No creo que los libros deban estar mezclados con los juguetes porque los libros no son juguetes. Son piezas sagradas que necesitan de un lugar, o “nicho”, donde puedan descansar. Una de las partes de la recámara de un niño que más necesita atención es el espacio donde se colocará el altar de los libros.

Despida a las nanas de su hijo. Sí, en determinados momentos del día no permita que el iPad, Xbox, la computadora, el celular o el televisor cuiden de su hijo. Eso significará que usted tendrá que dejar muchas cosas para cubrir el tiempo que su pequeño le dedicaba a los nana-artefactos.

Si nos esmeramos en hacerles a los niños una majestuosa Primera Comunión, una inolvidable fiesta de bautismo, divertidos cumpleaños, también debemos darle importancia a su iniciación en el mundo de los libros.

No deje la lectura para la hora de acostarse. He visto a muchos adultos a quienes la lectura les causa sueño. La literatura no debe usarse para dormir, la literatura debe usarse para despertar.

Apague la luz, haga una casa de campaña con sábanas y métase dentro de ella con su hijo. Prenda linternas y lea, lea, lea…

Rotule el cuarto de su hijo como si fuera una biblioteca. Ayúdelo a hacer tarjetas para cada uno de sus libros y documente en ellas las veces que su crío lee cada pieza.

Haga concursos de cuentos entre los amigos de sus hijos. Posiblemente los otros padres lo mirarán extrañado, tal vez los otros niños se sentirán perturbados, pero si lo hace con pasión, su hijo sabrá que el mejor héroe que puede encontrar es el que defiende el mundo de los sueños y que ese héroe se llama papá/mamá.

Cada libro es una puerta a muchos universos. Permítase la oportunidad de descubrirlos con su familia.

Haga todo lo posible para que sus hijos conozcan a los escritores de literatura infantil de este país. Estoy seguro que cuando se encuentren, ellos se darán un abrazo tan cálido con su hijo que usted concluirá de inmediato que un escritor de literatura infantil es como el patriarca Abraham. Sí, ellos han visto en el firmamento de la infancia a toda su simiente.

Muchas colecciones son más económicas que el calzado deportivo. Coleccione hojas, fósiles, tipos de arena, versos, trucos de magia, pero, sobre todas las cosas, no olvide que su hijo merece el obsequio más rutilante que pueda regalarle: un caracol.

Busque un libro de pájaros nativos y vaya con su familia a tratar de encontrarlos. Quizá no vea ninguno, pero usted y su hijo se conectarán con la naturaleza, con su país y con su patria.

Conviértase en libro, escriba un cuento codificado en sus brazos. Esconda el código en una parte de su casa y haga que el muchacho lo encuentre para luego leerlo en su piel. Los cuentos que se escriben en la piel de un padre/madre son eternos.

Si va a disfrazar a su pequeño, que sea de un personaje de un libro. Si usted se va a disfrazar, que sea de un personaje de un libro.

Pero, sobre todo, sea el mejor ejemplo para su hijo, conviértase usted en el mejor lectores posible.

Hay miles de otras posibilidades. Usted tiene dos oportunidades de vivir la infancia: la cronológica y la que vivirá a través de las sonrisas de su retoño cuando se maraville con una historia.

No tema ser diferente, así somos los superhéroes. Nosotros lloramos cuando pensamos en un asteroide lejano donde un pequeño príncipe mira atardeceres, tenemos la esperanza de ver unicornios, soñamos con volar y creemos firmemente que nuestros hijos necesitan algo más que datos para enfrentarse a un mundo de guerras y de problemas: necesitan traspasar el pórtico mágico que se encuentra en la primera página de un libro. Además, porque sabemos que en determinado momento, cuando no tengamos forma para recargar nuestros dispositivos electrónicos, ellos serán nuestra salvación.