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La Gallina Turuleca

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Entre los posts de Facebook que me topé de madrugada, estaba el de esta mujer que escribe en un blog sobre “cosas de mi tierra”. Allí se postean recetas, guisos y otras noticias sobre frutas y vegetales cosechados en el país. Pues decía la orgullosa señora, que había hecho por primera vez un caldo de gallina que revivía a los muertos. El asunto más interesante no era ese, si no que decía era la gallina de su hijo, que la habían matado; y ella para no desperdiciar el producto la había hecho sopa.

Se pueden imaginar la discusión y los comentarios que suscitó el que “mamá hiciera caldo con la gallina del nene”. Iban desde bruja malvada hasta buen provecho. En cuestión de segundos vino a mi mente el cuento de mi Madre con su gallinita cuando era solo una niña. A ella le ocurrió algo igual. A su mascota gallina le había llegado el día, pero ella no lo sabía. Cuando entró en la cocina y vio su pobre gallinita desplumada en tope de la cocina y el agua hirviendo a su lado, fue al rescate y se llevó el cadáver a su cuarto donde se encerró a llorar a moco tendido el asesinato de su gallinita. Al otro lado de la puerta, estaba su hermanita menor cantando y burlándose, con la cruel inocencia que los niños pueden tener - “la gallina turuleca ha puesto un huevo, ha puesto dos, ha puesto tres...”

Mi Mamá, otra niña al fin, abrió la puerta furiosa y le tiró el cuerpo de su gallinita a su hermanita. No recuerdo si finalmente esta gallinita fue a parar en la barriga de mis abuelos y tíos, lo que si se es que mi Mamá ese día pasó hambre.

Esa imagen de una gallina turuleca y medio loca, poniendo huevos por todas partes, me trae a la mente a nuestros gobernantes. Ellos como la gallina turuleca andan poniendo huevos por todas partes. Su última huevada es irse a Washington para colar por la cocina o mejor dicho por el sótano, el asunto de la estadidad para Puerto Rico. Resulta que el Tío Sam, se a cansado de criar una gallina que pone huevos por todos lados menos en el corral. Tantos años de poner huevos mal puestos han provocado que el Congreso de Estados Unidos propuso cambiar la estructura contributiva de Puerto Rico. Ahora en vez de huevos del país, nuestros huevos van a ser foráneos.

Esa acción le puso al gobierno de turno, los huevos a peseta. Entonces, la gallina turuleca ha salido volando a Washington a rogarle al Tío Sam, que no quite nuestro nido del lado de la gallinita de los huevos de oro. Han ido a prometerle que nos vamos a portar bien y que para demostrarlo queremos que se nos impongan impuestos federales, para parecernos a los estados de la unión. ¿Será que la gallina se ha vuelto loca? El país está quebrado, no tiene gobierno verdadero por qué estamos controlados por una Junta Fiscal, las huracanas Irma y María nos dejaron en huesos y la migración de puertorriqueños hacia Estados Unidos es masiva. Ajá y entonces pregunto, ¿que bien puede hacerle al país, en este momento, una propuesta de que se nos impongan contribuciones federales a los residentes que quedamos en esta tierra bendita que ahora está desplumada y lista para ser devorada por las fauces de los buitres? Nuestros gobernantes no son nada más que una parodia de esa gallina que parece una sardina enlatada, con las patas de alambre y toda desplumada. “¡La gallina turuleca, está loca de verdad!” “La gallina turuleca ha puesto un huevo, ha puesto dos, ha puesto tres... la gallina turuleca ha puesto cuatro, ha puesto cinco, ha puesto seis... la gallina turuleca ha puesto siete, ha puesto ocho, ha puesto nueve....dónde está la pobrecita déjala que ponga diez.”