Mar08142018

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Puerto Rico y la doctrina del shock de Naome Klein

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altaltPuedo decir sin temor a equivocarme, que como consecuencia de los daños ocasionados por el huracán María, diariamente los puertorriqueños y las puertorriqueñas hemos tenido que hacer malabares para sobrevivir de distintas formas. Todos los que vivimos este huracán, experimentamos en carne propia el cansancio de tener que buscar servicios básicos y cosas de primera necesidad, que se tornaron escasas o inexistentes a raíz de María. Ese esfuerzo diario e inusual a la vida cotidiana que acostumbramos tener antes de María, nos agotó.

Las largas filas, la escases de gasolina, alimentos, agua, electricidad, el cruzar avenidas sin semáforos, conducir a oscuras en la noche, bregar con generadores eléctricos, con familiares enfermos sin medicamentos ni tratamiento posible, y tantos otros esfuerzos, dejó a la población cansada y sin fuerza para hacer otra cosa que no sea sobrevivir. Asuntos que desde la solidaridad y la resistencia fueron tratados en el libro El Gas en Fila (Daniel Nina, ensayo; Neysa Jordán, fotos).

El pueblo entero ha sufrido un trauma severo, un shock, cuya recuperación puede ser lenta. El problema es, que el cansancio colectivo acumulado que nos deja inmóviles como país. Este cansancio o estado de shock nos impide quejarnos y organizarnos adecuadamente para protestar las decisiones abusivas que los políticos han tomado durante esta crisis. Lo que en Puerto Rico estamos pasando es lo que la activista canadiense y periodista, Naomi Klein, llama la doctrina del shock.

La doctrina del shock, desarrollada por la libre pensadora canadiense Naomi Klein, es una técnica para evadir y darle la vuelta a la democracia, indistinto de lo fuerte o débil que esta sea, donde lo atractivo es adelantar agendas y políticas radicales, no populares, en medio de la crisis. Esto es así porque cuando las personas se encuentran en medio de crisis o emergencias diarias, generalmente no tienen tiempo de ir a reuniones, hacer demostraciones, participar o informarse adecuadamente de la forma que lo harían si no hubiese un estado de crisis, así define Naomi Klein esta doctrina. Esta técnica es usada por los mercados neoliberales y el capitalismo.

En el Puerto Rico post María, la táctica de la doctrina del shock se está implementando con diversas estrategias políticas bajo la excusa de la crisis fiscal, la cual es una en principio manufacturada e ilegítima, dice Klein. Parte de las estrategias indeseables es dilapidar bienes públicos, hacerlos inoperantes y/o poco funcionales, para que el pueblo sienta que éstos no sirven, y por tanto, justificar la venta de esos bienes públicos a entes privados. El ejemplo más reciente es la intención de venta de la Autoridad de Energía Eléctrica, lo cual no redundará en costos menores para el consumidor, como pretende hacer ver el gobierno.

El problema económico de Puerto Rico incrementó a raíz del huracán María. La respuesta gubernamental a esta crisis profunda no solo fue y continúa siendo torpe, sino que ha acelerado el paso para que intereses neo-liberales pongan en acción el plan de desmantelar el país. Se privatiza todo a diestra y siniestra por encima del bienestar social. El gobierno usa la excusa del huracán María para implementar políticas que limitarán aún más los recursos básicos del país, con el cierre de escuelas, los recortes a la Universidad de Puerto Rico, los cierres de colecturías y así muchos más.

Naomi Klein propone que los momentos de crisis brindan una oportunidad única a los pueblos para renovarse y reinventarse. Las crisis no tienen que resultar en algo negativo. Se puede cambiar y obtener resultados positivos de las crisis. Estos cambios tienen que nacer desde las bases comunitarias.

Es interesante observar que la mejoría de Puerto Rico, realmente se ha dado desde el pueblo para el pueblo, como se documentó en El Gas en Fila, publicado en diciembre del 2017. Tenemos que continuar haciendo un esfuerzo grande para sacudirnos el cansancio y el shock que nos abruma. Tenemos que levantar las voces y exigir la creación de un Puerto Rico digno. El movimiento comunitario para transformar el país ya empezó. Este movimiento debe hacerse sentir como el más fuerte de los temblores. Que se enteren los políticos, no más doctrina del shock aquí en Puerto Rico. ¡No más!