Mar12112018

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Nuestra Señora de los Mangles

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altAllá, dentro de las entrañas del bosque urbano con raíces aéreas de árboles y arbustos entrelazadas y sumergida en aguas salinas habita Manglaria. Ella es la mujer diosa de cangrejos. Manglaria es altamente evolucionada, compleja y productiva. Ella estabiliza la erosión costanera y alimenta mamíferos y aves. Su reino ha sido atacado muchas veces por el desarrollo urbano. El mayor enemigo de Manglaria es el desparramamiento urbano.

A pesar de los embates de la modernidad Manglaria sobrevive. Su faz puede ser vista en el paseo del libro mural que invita a recorrer Santurce y disfrutar de veintidós murales ubicados en distintos puntos de la ciudad de cangrejos. El libro mural de Santurce fue concebido por el artista Rafael Trelles y el poeta Francisco Font Acevedo, quienes abrieron formalmente su presentación el pasado viernes.

El recorrido permite al caminante construir su propia narrativa dependiendo del orden donde comience a experimentar las obras, que están esparcidas a lo largo de Santurce. A parte de Manglaria, entre los trabajos se incluye Sandulcinos, el reto, la mecenas, el éxodo, el arcoíris, vías imaginarias, ombligo rey, el descarte entre otras. Este libro mural tiene dos textos, los poemas de Font Acevedo y el arte de Trelles. El recorrido va desde el puente Martin Peña, se adentra en la comunidad de cangrejos y termina en el Museo de Arte Contemporáneo.

Trelles expone que esta obra es como Rayuela, son cuentos separados que se entretejen y hacen una historia. El libro mural invita a las personas a ser partícipes activos de esta obra urbana, cada historia es única, pero se entrelaza con Santurce mismo. Sin embargo, se permite al lector reescribir cada historia y construir la suya propia.

En estos días tan particulares que vive el país es refrescante contar con la creatividad de artistas que le permiten al público participar activamente del proceso mismo de creación. Este libro mural sirve de estímulo para repensar el país, y como dice Font Acevedo, encontrar a esa que “ni se pica ni se rasca”, porque “sabe que tarde o temprano recobrará sus dominios”.