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La propuesta de Rosselló es de cadenas, yugos y ahogamientos

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altEn los anales de nuestra historia se cuenta que cuando los españoles llegaron a colonizar nuestra Isla, los taínos creían que ellos eran dioses inmortales y toleraron con paciencia sus atropellos.

El jueves pasado se celebró en Puerto Rico el día de la abolición de la esclavitud. Lo irónico de la celebración este año es, que el día antes, el gobernador Ricardo Rosselló, volvió a encadenar y someter al yugo a los trabajadores puertorriqueños y puertorriqueñas, con la llamada reforma laboral que anunció. De modo que este año celebramos simbólicamente el final de nuestra abolición y el comienzo de una nueva esclavitud laboral. Los asalariados dejarán de recibir bonos de navidad, y los días de fiesta y enfermedad se verán reducidos a siete cada uno, entre otros recortes.

Es interesante que desde el gobierno los funcionarios nos quieren convencer de que esclavizarnos es lo mejor para el país. Dicen que ahora se tendrá un bono de productividad que repartirá el gobierno a los empleados en forma de crédito o reembolso contributivo que puede ser de 500 hasta 2000 dólares. ¿De veras? Un gobierno que no tiene capacidad de administrar al país quiere que le creamos que va a poder implementar eso. Válgame, ¿cuán ignorantes creen que el pueblo es? Eventualmente, sucederá lo mismo de siempre cuando anuncian un aumento de impuesto temporero, que al final se convierte permanente; el pueblo asalariado o muy pocos, verán llegar a sus bolsillos ese llamado mal llamado bono de productividad.

Y no hablemos de las escuelas “charter”, que no será otra cosa que la privatización de la educación pública, con la posible exclusión de la población de estudiantes con necesidades especiales y donde los maestros serán contratados según la necesidad del administrador de la escuela charter. Tampoco hablemos del despilfarro en contratos millonarios que se le paga a la Natalie Jaresko, Héctor Pesquera, Julia Keleher y ahora se suma a la lista Higgins, cuando con la suma de que se les paga a todos podríamos pagar administradores del patio a cada una de esas posiciones, sueldos de profesores universitarios, becas estudiantes; y todavía nos sobraría para hacer muchas más cosas en favor del pueblo boricua.

Lo lamentable de todo esto es, que la visión de este gobierno neoliberal es beneficiar al capital extranjero, dándole incentivos contributivos paradisíacos. Ello a costa del bolsillo y el empobrecimiento de los puertorriqueños, a quienes se abruma con los altos costos de vida, altas tasas contributivas, cierre de escuelas públicas, el descalabro de la universidad pública del país y del sistema de salud. La consecuencia que esto ha tenido se ha visto en el éxodo masivo de la población y el innumerable abandono de propiedades.

El modelo de este gobierno parece estar dirigido a vaciar el país para convertirlo en un “paraíso tropical de millonarios”, de quien los boricuas seremos siervos. Mientras el gobierno aniquila a los boricuas, estos pasados días ha estado celebrando reuniones en hoteles de lujo, con millonarios para venderles a Puerto Rico en bandeja de plata. Incluso se ha acuñado el nombre de “puertopians”, para referirse a este grupo de nuevos colonos, que incluye un grupo de inversionistas de la “crypto moneda”. El Gobernador Rosselló, con el orgullo de quien no quiere bien a su patria, les vende el país con la idea de que con la devastación que nos dejó María (sumado a la debacle económica por la mala gobernanza), estos “puertopians” tienen un lienzo limpio para construir una isla utópica, según les plazca.

Volviendo a la historia de nuestros tainos. El Cacique Agüeybana, Cacique Supremo de los indios de Boriquén, quería hacer una revuelta contra los españoles para acabar con los abusos contra ellos. Pero el Consejo de Caciques tenía miedo porque pensaba que los españoles eran dioses inmortales que venían de otro mundo; y temían ser castigados. Entonces, el cacique Urayoán, de la región de Añasco y Mayagüez, también cansado de los abusos, decidió probar si era cierta la inmortalidad de los españoles. Él dio instrucciones de que ahogaran a uno para comprobarlo. Así que cuando Diego Salcedo les pidió a varios taínos que lo cargaran a través del río Guaorabo para no mojarse sus ropajes, éstos al llegar al medio del río lo ahogaron. Luego lo llevaron a la orilla y lo velaron por varios días hasta comprobar que los colonos no eran dioses. Una vez obtuvieron el conocimiento de que los españoles eran tan mortales como ellos, el Cacique Agüeybana dirigió una revuelta general para liberarse del yugo y la opresión a la que habían sido sometidos.

Me pregunto, ¿dónde están nuestros caciques Agüeybana y Urayoán? ¿Dónde están nuestro lideres? Que más falta para que el pueblo boricua se convenza de que ni el gobierno, ni los colonos, ni los puertopians, ni las empresas extranjeras son dioses. Cuanto más nos falta para que se nos quite el temor de ponernos de pie como un solo pueblo y gritar ¡basta ya! Que esperamos para establecer un modelo económico de país que beneficie al pueblo puertorriqueño. Un modelo que realmente sea justo y democrático, y nos convierta en un país sustentable, resiliente e independiente. Me pregunto, quedarán líderes como Agüeybana y Urayoan en la Isla.