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¡Mientras quede tiempo/vida, siempre hay posibilidad de Golear!

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altLa vida es complicada. Esta es una afirmación con la que podemos estar de acuerdo. Pero el sentido que le demos a vivir la vida, la forma de entrar y salir de ese partido que es la vida ahí es que está la diferencia.

En estos días hemos estado sudando la fiebre del balompié con los juegos del mundial de futbol que se celebra en Rusia. Ha habido dos equipos en particular que han demostrado que el juego no se acaba hasta que termine el último segundo. Es que hasta ese último momento está abierta la posibilidad de dar el golazo que cambie el rumbo de toda la historia. Esos dos equipos maestros fueron Perú y Alemania.

El equipo de Perú no había clasificado en los mundiales desde el 1982 hasta este último mundial en 2018. Es decir, hace 36 años que estaba fuera de ese panorama. Perú empezó a despuntar desde las clasificatorias hasta llegar al mundial. Aunque se descalificó, su último partido contra Francia fue uno aleccionador. Se lo jugaron el todo por el todo, con intensidad y puro corazón. Perú perdió 0 a 1, pero jugó con el alma hasta el último minuto y de eso dio cátedra, por lo que lo reconocemos.

Se dice que en el juego de futbol un equipo puede ser bueno, pero si no hace gol no se hace nada. En el juego de la vida, aunque parezca que no, es más fácil hacer goles que en el futbol. Es que los goles de la vida son relativos a las situaciones que se presenten, a las personas con que nos relacionemos, a las metas que tengamos. En fin, esos goles van mano a mano con el progreso físico, emocional y espiritual que cada uno cultive. Y esos goles se van dando poco a poco, según crecemos y nos desarrollamos y hasta la conclusión de la vida misma. Alemania en su partido con Suecia, ayer lo demostró.

El equipo alemán, campeón del mundo y uno de los favoritos para ganar la Copa Mundial, estaba a 60 segundos de ser eliminado de las finales. En ese momento la falta cometida por un jugador sueco le abrió la posibilidad a Alemania ganar. Un comentarista, a través del partido decía con acierto, que cuando se juega con Alemania no hay descanso hasta que los jugadores estén duchados y montados en sus buses de regreso a sus estancias. Pues dicho, la falta del sueco fue la puerta para que Alemania anotara ese tan necesitado Gol y ganara el partido. Fue aleccionador. En ese último momento cuando ya parecía todo perdido ¡bam!, golazo y que golazo

Esto nos lleva otra vez a la discusión de cómo vivir la vida hasta ese mismo último instante. Y ese último instante no necesariamente es la muerte, sino que puede ser el momento antes de uno tomar una decisión o una acción sencilla o trascendental. La lección que estos dos equipos, Perú y Alemania, nos han dado a través del futbol es que uno no se puede quitar ni aun faltando 60 segundos para concluir el partido.

Hasta que el tiempo no se acaba, el juego continúa. Y mientras haya juego hay posibilidad para anotar ese gol que nos dará la victoria. Lo mismo es en el juego de la vida. Mientras haya vida, hay esperanza para dar ese golazo que hará la diferencia en nosotros y en los otros. Se trata de no quitarse, de jugar con el alma mientras haya juego que jugar, y de jugar en y para el equipo. Teniendo la conciencia de que el equipo es nuestra familia, nuestra comunidad, nuestro país y nuestro medio ambiente. Vamos a dar ese golazo, aunque falten 60 segundos. Y entonces, luego del golazo, sentémonos a saborearlo.