Sáb03232019

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Un año que viene y otro que se va

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alt“Navidad que vuelve tradición del año unos van alegres y otros van llorando. Hay quien tiene todo, todo lo que quiere y sus navidades son alegres. Hay otros muy pobres que no tienen nada, son los que prefieren que nunca llegara...” así va uno de los estribillos de Cantares de Navidad del compositor Benito de Jesús. El 2018 ha sido un año de transición donde pienso son muchos más los que van llorando que los que van alegre.

Durante el 2018 se esperaba que la vida diaria de los puertorriqueños y puertorriqueñas se normalizaran luego de los estragos del Huracán María. Desafortunadamente, pasado más de un año de ese evento, hay aún muchas personas sin hogar que no han podido normalizar sus vidas. Además, la situación económica del país ha causado un éxodo masivo de personas que dejan la isla en busca de mejor calidad de vida. Este éxodo puede incluir el abandonar las casas, bienes y mascotas.

El 2018 marca nuevamente un año donde las casas financieras, sin piedad ejecutan hipotecas, dejando sin hogar a miles de familias boricuas. Por otro lado, la Junta de Control Fiscal como un monstruo feroz e insaciable descalabra la Universidad de Puerto Rico, el Retiro de los Profesores Universitarios y todo lo que le huela a dinero verde. El gobierno de turno es un lacayo de la Junta. Amén de que también se sirve con la cuchara grande y reparte el bacalao entre dos o tres sus allegados a costillas del pueblo. No vamos a hablar del deterioro de las carreteras del país y los miles de cráteres que hay porque no terminamos de contarlos.

No empece a todo el panorama sombrío que se vive, hay gentes ajenas al gobierno, reinventándose y tomando iniciativas para reconstruir el país. Son esas personas a quienes celebro. Las celebro aquí en Puerto Rico porque no importa las dificultades a las que nos enfrentemos ni los obstáculos que tengamos que saltar, no hay Navidad como las de nuestra Isla. Las misas de aguinaldo, los villancicos, la música navideña, las parrandas (aunque modificadas), el cuatro, las maracas, los pleneros, el lechón asado, el arroz con gandules, las fiestas, el chinchorrear, el compartir en familia y con las amistades. Esa es parte de nuestra cultura y de quienes somos. Eso nos define como boricuas. Hay que mantener vivas nuestras tradiciones. Que nuestro gallo ki-ki-ri-qui junto al coqui-coqui canten a coro “somos boricuas, pa que tú lo sepas”. Deseándole a todos que el año 2019 nos llene de esperanza, nos colme de bendiciones y nos permita enlazarnos para dejar las ambigüedades y reafirmar nuestra nacionalidad.