Mar08202019

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A celebrar la boda de ella…. en China

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altViajar a la China desde Puerto Rico es todo un evento. Dependiendo de la ruta de vuelo le puede tomar a uno alrededor de veinticuatro horas de viaje. Un poco más que ese tiempo nos tomó llegar a Chongqing, China desde Borinquen. Este fue un viaje especial. Mi madre de 82 años fue invitada a la boda de su primera nieta, y yo la acompañé en esta travesía.

Chongqing es la cuarta municipalidad en China luego de Bejing, Shanghai y Tianjin. Está localizada al sur oeste de China en la parte alta del río Yangtze. Es una región industrial considerada como puente de transportación para villas y ciudades localizadas a lo largo del río Yangtze. En la región viven alrededor de 6 millones de personas.

Solo en la ciudad de Chongqing viven alrededor de 33,000 personas. Casi todo el año se experimenta neblina. En esta época de invierno hace frío pero no nieva.

Entonces les cuento sobre la boda. Para que tengan un trasfondo, la novia, Alex, hija de un puertorriqueño y una norteamericana, nació y fue criada en Carolina del Norte. Sus padres se divorciaron cuando ella era aún una bebé. En su desarrollo y para mantener la relación con su padre, ella viajó todos los veranos a visitarlo en distintos países latinoamericanos. Así que Alex se desarrolló como una trotamundos tal como su padre y su abuela puertorriqueña.

El novio, James (nombre occidental adoptado), nació y se crió en una de las regiones muy pobres de Chongqing. Sin embargo, su deseo por superarse lo llevó a estudiar bien fuerte y completar un grado en bienes raíces. En un principio, James no tenía idea de lo que conllevaba su negocio, pero su perseverancia lo hizo convertirse en un desarrollador reconocido. Sin embargo, se mantuvo siempre consciente de sus raíces y de ayudar en la educación de niños desventajados.

El día de la boda comenzó con una ceremonia tradicional de té. En la ceremonia la novia estaba en un kimono y ambos novios se arrodillan frente la a abuela de 82 años, la madre del novio de 86 años, y los padres de Alex en reverencia a ellos. Ellos a su vez toman un poco de té y bendicen a los novios. La novia luego se puso su traje de novia, al estilo occidental. El novio vestía una muy elegante etiqueta negra. Los invitados de la novia que eramos solo cinco, vestíamos elegantes, como regularmente se hace en una boda en Puerto Rico. La ceremonia de boda se llevó a cabo en una Iglesia Católica, pequeña pero muy cálida.

Lo interesante fue que el novio invitó alrededor de 295 personas. Sin embargo, el vestuario era variadísimo. Yo viniendo del Caribe y teniendo como base las bodas en

Puerto Rico, y tratándose de un empresario reconocido, esperaba ver un desfile de trajes de diseñador. Nada que ver. Mi sorpresa fue muy agradable al ver la iglesia llena de personas muy sencillas y hasta de cuna muy humilde. Vestían ropas de diario: tenis, mahonés y trajes sencillos. Sí, había dos o tres mujeres vestidas más elegantes y algunos pocos hombres con gabán, pero esa no era la norma.

La ceremonia de la iglesia fue sencilla pero emotiva. Hubo un coro. Todo fue en mandarín. Los novios leyeron su votos tanto en inglés como en mandarín. A la salida, los novios fueron tratados como artistas de cine y todos los invitados posaban para retratarse con ellos en las escaleras de la iglesia. La recepción fue muy interesante.

No creo que fue una tradicional china propiamente. Las flores y las fotos de los desposados decoraban el salón que estaba lleno con todos los invitados. Los novios entraron y caminaron por una pasarela, al estilo de Miss Universo. Había una presentadora, que se dirigía a la audiencia en mandarín. La novia habló tanto en mandarín como en inglés y nos dio las gracias por acompañarla en ese día tan especial. No hubo baile, pero si una presentación de varios espectáculos tradicionales. Un “performer” que hizo un baile típico de máscaras chinas, un acróbata, un grupo de mujeres que tocaron instrumentos típicos chinos y una arpista.

Nosotros, los cinco invitados de la novia, estábamos sentados en la mesa con los desposados. También nos acompañaba dos mujeres que hablaban inglés y mandarín. Ellas nos ayudaban a entender los que se decía. Lo interesante de la tradición china, es que la comida es compartida. Así que las mesas son redondas y tienen un “lazy susan” en el medio donde se ponen todos los platos de comida y se van rotando. Cada persona selecciona lo que quiere de comer de lo que está servido. La comida fue un manjar de diferentes platos típicos, que entre otras cosas incluyó vegetales, carnes, fideos, sopas, pescado, langosta y pepinillos de mar. No hubo un brindis formal propiamente. Sino que cada persona o familia que quiere brindar se acerca a la mesa, uno se pone de pie y se hace un brindis. Entonces se supone que uno se tome en un “shot” lo que hay en la copa hasta vaciarla. La cena transcurre así. Personas se acercan y uno vuelve a brindar siguiendo el mismo ritual.

Todo para nosotros fue una experiencia nueva en la unión de estas dos culturas: china y americana. Es interesante pensar en el conflicto actual entre estas dos grandes potencias y pensar, que en lo personal, estos desposados contribuyen a hacer la paz entre dos naciones. A ellos los celebramos desde Puerto Rico. ¡Que vivan los novios