Wanda Vázquez y las sutilezas [discursivas] en la violencia de género

altHan pasado apenas 11 días desde que Wanda Vázquez funge como gobernadora de Puerto Rico. Es interesante que muchas personas, incluyendo algunas dentro de los medios noticiosos, aún no se refieren a ella con el título de gobernadora.

Digo interesante porque desde la perspectiva puramente sexista o machista que tanto se lucha en contra, cuando Pedro Pierluisi se adjudicó, por su voluntad, el puesto de la gobernación inmediatamente los medios y las personas comenzaron a llamarlo “Gobernador”, cuando en realidad no lo era. Sin embargo, con Wanda Vázquez hay cierta resistencia para conferirle el título que legalmente es de ella. Entonces esto me hace preguntarme si la dificultad estriba en la forma que vemos a un líder masculino y a un líder femenino. Me pregunto si algo tiene que ver el género y el discrimen en la diferencia de abordar tan pequeño detalle.

La violencia de género es la violencia que se lleva a cabo de manera consciente y adrede, ejercida de un sexo hacia el otro, para generar algún tipo de daño a la víctima. La violencia de género se puede dividir en tres grandes áreas de violencia: la física, la psicológica y la sexual. La más difícil de identificar es la psicológica porque es una “invisible”. En la violencia de género psicológica entran la violencia económica y la violencia social.

Hay conductas o patrones que como sociedad hacemos una y otra vez, en y a pesar, de que por otro lado denunciamos la violencia de género. Por ejemplo, algo que nos causó aversión a todos los puertorriqueños de las conversaciones intercambiadas en el ya infame “chat” de Rosselló y sus amigotes, fue la forma despectiva con la que hacían referencia a las mujeres, incluyendo a la Comisionada Residente, Jennifer González. Sin embargo, en la multitud de memes que corrieron por las redes sociales cuando la lucha para la gobernación arreciaba, parte de la broma colectiva eran los famosos carros de donas entrando a la Fortaleza. Esto en clara alusión a la obesidad de Jennifer. Todo lo anterior, a mi juicio, constituye violencia de género de tipo psicológico.

A lo que voy, es que dentro del colectivo de la sociedad puertorriqueña, por un lado somos muy vocales en contra de la violencia de género, al punto de solicitar que se declare una emergencia en el país. Pero por el otro lado, caemos en el uso de violencia de género cuando se trata de hacer bromas o de criticar a otras personas, particularmente a las figuras públicas. Es importante, que nos percatemos de estas sutilezas en nuestro modo de expresarnos hacia otras personas. Para erradicar o modificar una conducta social negativa específica, es necesario que todos cambiemos la retórica.

Un cambio de retórica incluye dejar de hacer bromas o memes sexistas, incluye no tener reparo en llamar a una mujer con el título de Gobernadora que le corresponde por ley, eso incluye estar consciente de cómo nos relacionamos con gentes de géneros distintos; sean hombres, mujeres o de la comunidad LGBT. Es deber de cada persona, como miembro del colectivo que forma la ciudadanía puertorriqueña, lograr entender la importancia del impacto que tiene la palabra y la expresión dentro de la violencia de género. Todos debemos hacernos conscientes de dirigirnos hacia el otro o la otra con respeto. Hacerlo solo requiere la voluntad individual para el bien del colectivo. ¡Te reto!