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Reencuentro con una belleza natural: Cabezas de San Juan

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altEl Covid-19 nos forzó a un encierro obligado. Poco a poco el país se está re-abriendo y las gentes estamos empezando a retomar rutinas relegadas. Uno de mis pasatiempos es remar y no fue hasta ayer que pude volver a hacerlo. El lugar escogido fue las Cabezas de San Juan, en Fajardo.

Salimos temprano. Ya a las ocho de la mañana estábamos en Fajardo. Era un paseo en kayak sencillo para volver a retomar la rutina del ejercicio, y a la vez tener contacto directo con el mar. El día estaba soleado, la marea baja y había poca gente. Todos tomando las precauciones necesarias. Fue emocionante el volver a tener contacto con el mar, la brisa, la naturaleza y las vistas espectaculares que nos regala Puerto Rico.

Las Cabezas de San Juan, al extremo noroeste de Puerto Rico, es una reserva natural donde ubica una de nuestras lagunas bio-luminiscentes. Tiene manglares, arrecifes de coral, bosques secos, playas arenosas y rocosas ubicadas entre promontorios, y vista al faro de Fajardo. En la reserva se han observado casi cien especies de aves, entre ellas, la garceta grande, el pelicano pardo y la paloma cabeciblanca, éstas dos últimas protegidas por la Ley Federal de Especies en Peligro. Los únicos mamíferos que se encuentran en la reserva son los murciélagos, las mangostas y las ratas, éstos últimos no son especies endémicas del área, pero ahora son un problema porque se alimentan de aves que habitan en el suelo. También hay muchos reptiles y anfibios.

El recorrido en kajak fue hermoso. Todavía son visibles los daños que causó el huracán María a los mangles y su recuperación es lenta. El agua de mar estaba clara y tibia, a veces un poco caliente, pero en extremo relajante. El señor sol estaba fuertísimo. Lo que obliga a uno a refugiarse un rato en la sombra para recobrar energía. Había gente, pero no tanta. Muchas personas caminaban.

Para un isleño o isleña ese contacto con el mar, el sol, la arena y el aire libre es simplemente reconstituyente. En estos momentos de pleno verano, donde empezamos a salir del encierro debemos hacerlo con la prudencia debida. No debemos olvidar, tampoco, que como parte del privilegio de poder disfrutar nuestras bellezas naturales, viene acompañada la responsabilidad que cada uno tiene en mantener las áreas que visitamos limpias, prístinas y en mejor condición de cómo la encontramos.

En las redes sociales se han levantado críticas porque muchos visitantes están regresando a lugares naturales y dejan allí la basura y desperdicios que producen. Esa forma de actuar no solo una forma de inconciencia, sino una falta de responsabilidad hacia la conservación y preservación de nuestro medio ambiente.

Es fundamental poder tener acceso y disfrutar de nuestras playas, bosques ríos y demás bellezas naturales. Pero también es importante mantenerlos limpios y conservados. Esa es labor personal de todo visitante en su capacidad individual. Si no lo hacemos, entonces nos ponemos en la misma situación que criticamos cuando por ejemplo hablamos de las ineficiencias y la falta de mantenimiento del gobierno. Nada, solo digo, que salir del encierro y encontrarse con la naturaleza es un privilegio y una responsabilidad. Vamos a hacerlo bien. Tenemos un país hermoso y de una belleza sin igual, para el disfrute de todos. Cuidemos nuestros recursos naturales. Cuidemos nuestra isla.