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Puerto Rico Isla del Desencanto

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altCualquier posmodernista pondría en duda la veracidad del hecho de que Puerto Rico está entre las peores ciudades del mundo. Existen algunas explicaciones para ello. Una de las posibles razones para esta desagradable distinción es su tasa de homicidios para el año 2012 de 26 por cada 100, 000 habitantes, que aunque comparan favorablemente con países como Honduras que tiene 91, El Salvador con 69, Jamaica con 40, Islas Vírgenes Americanas, no con la Republica Dominicana con 21. A pesar de que tiene una tasa menor de homicidios que otros países de la región existe una percepción de que la actividad criminal es peor en Puerto Rico gracias a que los medios de comunicación capitalizan en las noticias negativas o violentas.

Mas allá de la tasa de homicidios tenemos otros problemas como la crisis económica desde el 2006 y los economistas han destacado que la economía no ha tocado fondo aún. Locales comerciales y residencias vacías que se convierten en estorbo público son evidencia clara de la crisis y aumenta el miedo de las personas. El crédito de Puerto Rico se ha degradado lo que hace que cada vez sea más caro hacer negocios en la isla y en cada hogar significa que el poder adquisitivo del dólar se reduzca a 85 centavos. Todo esto junto a un anquilosado Código de Rentas Internas, un complicado e intrincado sistema de deducciones, extensiones, tasas preferenciales que componen nuestro Sistema Contributivo fomenta la evasión. Al presente el Sistema Contributivo es una mescla de IVU, IVA y arbitrios, tan complejo que si quisiéramos usar a Puerto Rico como un ejemplo en el estudio de sistemas contributivos a nivel mundial tendríamos la oportunidad de atraer personas con una especie de turismo académico. Los potenciales estudiantes aprenderían con una sola exposición tres sistemas contributivos.

En Puerto Rico no hay una cultura del ahorro, esta realidad fomenta una economía de consumo y no de desarrollo. Las economías de consumo fomentan trabajos poco remunerados que fomentan aún más la pobreza y la desigualdad y con ello un aumento de la criminalidad. La actividad criminal se puede convertir en un medio de subsistencia por los golpeados por la crisis económica.

Curiosamente un tema que se habla por lo bajo es la reducción de la población de Puerto Rico. Esta reducción no es causada sólo por que miles de puertorriqueños abandona la isla cada año, unos 27,009 durante el pasado año según las Estadísticas producidas por la Escuela Graduada de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, la reducción de la natalidad y la violencia también contribuye.

La reducción en la población empobrece aún más al país porque provocan el envejecimiento de la población, aumentan el costo de los servicios de salud, empobrece aún más al Estado. La disminución de habitantes afecta de forma directa a la educación reduciendo la cantidad de personas hábiles en edad productiva. El envejecimiento de la población fue una de las causas de la crisis del Sistema de Retiro de Puerto Rico justo con la corrupción y la avaricia de los sectores financieros y de inversión con su particular forma creativa de hacer dinero en tiempo de crisis.

Por otro lado los residentes de Puerto Rico no tienen esperanzas de que las cosas mejoren en el largo plazo. Esto a mi juicio es lo que hace de Puerto Rico poco estimulante para vivir, la falta de cultura cívica causada por la falta de autonomía para participar en el proceso político. Karl Popper hablaba de sociedades abiertas como elemento de transformación retar el poder económico, político y cultural para lograr reducir la desigualdad social.

La falta de autonomía tiene una causa histórica por los siglos de sumisión bajo el dominio español y norteamericano. Nos aferramos a los viejos libretos sumisos de atracción del capital foráneo con exenciones contributivas que funcionaron hasta los años 70. La globalización ha cambiado el panorama de los países pero Puerto Rico se ha quedado en el pasado.

No hay nada que ayude a aumentar el atractivo de un país su capital social. La esperanza, entusiasmo, espíritu de lucha, la capacidad de enfrentar las dificultades son la clave. No diría que falta capital social en Puerto Rico pero necesita ser reactivado. La trillada frase de que Puerto Rico lo hace mejor requiere esfuerzos concretos aumentando nuestra autosuficiencia, iniciativa y orgullo patrio. Los países más prósperos son aquellos que aprecian la producción local y recursos.

La destrucción del arte urbano de los murales en Santurce, brincar de alegría por la inauguración una mega tienda extranjera pone en evidencia que el capital social de los puertorriqueños necesita ser estimulado para desarrollar nuestra sociedad de manera que tomemos los pasos necesarios para salir de la vergonzosa distinción de ser parte de la lista de las peores ciudades del mundo.