Puerto Rico mirando al sur

altPara las poblaciones sudamericanas, Puerto Rico es salsa, sabrosura, sol, playas, tragos tropicales y calor húmedo; es parte de un mítico Caribe que genera músicos y ritmos a velocidades febriles para el acompasado día a día de las tierras templadas o continentales. Los espectáculos de Ricky Martin, Chayanne, los raperos Daddy Yankee, Vico C, Tego Calderón y Wisin y Yandel, y más recientemente de Calle 13 son los que hacen sonar el nombre de Puerto Rico, de tanto en tanto, en las tierras del sur. Pero poco se sabe por estas latitudes de lo que realmente es la sociedad puertorriqueña hoy.

Ello debido a que, por su particular vínculo con Estados Unidos desde 1898, no tiene relaciones internacionales formales con ningún país del mundo, ni ha contado con los mecanismos tradicionales de intercambio entre naciones. El carácter de subordinación colonial de esa relación ha ido quedando progresivamente develado y hoy el debate interno y externo sobre ésta es álgido y vigoroso.

Puerto Rico está pagando un precio demasiado alto por el aislamiento que ha tenido respecto a América Latina, y comienza a mirar al sur. Su maltrecha economía, producto de una visión que privilegió la industrialización por invitación a grandes empresas estadounidenses, no aguanta más y está casi en bancarrota. Tasas de desempleo que superan el 12 por ciento, aguda crisis fiscal, creciente emigración de jóvenes profesionales, niveles de pobreza del orden de 45 por ciento de la población, reducción drástica de las tasas de natalidad y el envejecimiento acelerado de la población, son algunos de los resultados de lo que Estados Unidos presentó al mundo como el “modelo” a seguir en la década del 60 a los países “subdesarrollados”. Ese modelo colapsó.

La insatisfacción generalizada que viven los puertorriqueños se expresa en alternancia política cada cuatro años, en crecientes movilizaciones de la sociedad civil, así como en las canciones de Calle 13 y también en la narrativa, el cine, la danza, el teatro y la plástica puertorriqueños. El más reciente premio Rómulo Gallegos 2013 fue ganado por Eduardo Lalo, un exquisito narrador boricua que recién comienza a conocerse internacionalmente. Puerto Rico es un país que se está mirando a sí mismo con ojos críticos y que está requiriendo que su clase política dominante quiebre la camisa de fuerza de la sujeción colonial y levante el autogenerado embargo cultural al que han estado sometidos los creadores culturales desde hace más de cien años.

El momento llegó. En Perú, desde la pasada semana, una delegación grande de escritores puertorriqueños ha estado participando en la Feria del Libro de Lima, y otra similar vendrá a la Feria del Libro de Montevideo en octubre. A partir de este fin de semana, la Cinemateca Uruguaya presenta cinco películas puertorriqueñas, poniendo foco en Puerto Rico en su 15 Festival Internacional de invierno. Dos de los más destacados directores vendrán a compartir sus experiencias con el público uruguayo, que por primera vez podrá ver cine de Puerto Rico localmente. La muestra que se ha seleccionado es sumamente variada, dando cuenta de diferentes abordajes, temáticas, estilos narrativos y visiones. Tal como es la diversidad de un país con identidad propia, pero que todavía no ha logrado formar un Estado nación y lucha por serlo. La cita es a partir del sábado en la Cinemateca, iniciando un nuevo capítulo donde la presencia de Puerto Rico en Uruguay se vaya haciendo cada vez más cotidiana.