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Un Buitre que no es bonista

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altIván estaba en la funeraria acompañado de su compadre José. Lucía su vecina de muchos años había fallecido.

-Me da mucha pena con Lucía. Tenía una enfermedad muy grave. Que el Señor la tenga en la Gloria.-dijo Iván

-La encontraron muerta en su cama. Acompañada de su fiel amigo Miko, su gato. Llevaba varios días. Dicen que murió de un infarto del corazón. Encontraron una carta relacionada a su pensión de retiro encima de la mesa de noche. Me imagino que pensó que le quitarían su único sustento. señaló José.

-Las cosas se están poniendo malas en este país. Ya tu vistes lo que les ocurrió a Gonzalo y Rubén que perderán sus empleos. Luego de tantos años de trabajo. A punto de retirarse ambos. - dijo Iván.

José meditaba en silencio mientras observaba a Lucía en el ataúd. Pocas personas asistieron a su sepelio. Estaban presente vecinos y algunos de sus compañeros de trabajo. No se le conocían familiares. Trabajó toda su vida y el gobierno no le garantizó su retiro. Pensaba en la situación del país con todo el lio de la deuda pública y una ley americana que poco entendía que le llamaban PROMESA. Iván lo observaba de reojo preocupado por su amigo.

-Iván tengo que confesarte algo. Cuando estábamos jugando dominós el sábado escuchaba atento la discusión que tenían ustedes sobre una tal Junta y los problemas del gobierno con unos bonistas que llaman buitres.- dijo José.

-¿Qué pasó? ¿Qué tienes que confesarme?

-¿Recuerdas que cuando era policía demandé en daños al gobierno por todas las horas extras y días de vacaciones que nunca me pagaron? Pues te diré que gané la demanda. Recibí una cantidad considerable de dinero y un funcionario de un banco que trabajaba con inversiones me indicó que debía invertirlo en unos bonos del gobierno y me metió en eso. Me dijo que eran más confiables que la santísima trinidad. Que mi dinero estaría seguro.

-No lo sabía. Pero lo imaginábamos en el grupo por la forma en que tu vives. Realmente con una pensión de la policía no se puede mantener a una familia en estos días.

-Te diré que yo invertí en unos llamados bonos de COFINA y de Obligaciones Generales. Yo desconozco a ciencia cierta qué significan. Me dijeron que mis bonos eran subordinados. Lo único que sé es que recibía unos intereses mensuales con los que complementaba mi pensión de retiro. Desde que empezó todo este lio del impago de la deuda pública y de unos casos federales con una Junta Fiscal he dejado de recibir esos intereses y no sé ni cuánto dinero me queda.

Iván escuchaba atento a su amigo. Ahora entendía por qué le estaba pidiendo dinero prestado hace unas semanas. José había sido policía de la fuerza de choque por muchos años. En uno de los operativos policiales la situación se salió de control y llamaron a la fuerza de choque. El fue herido de bala y finalmente tuvo que retirarse. Mantiene a su esposa, que no trabaja, y a sus dos hijos menores.

Mientras conversaba José recordó a su amigo Guillermo, policía de la Fuerza de Choque, que no pudo casarse porque no le dieron el aumento de sueldo que el gobernador prometió. También estaba metido en el asunto de las horas extras trabajadas en María que no se las han pagado.

-Iván mucho se habla de unos bonistas buitres. Te diré que de buitre yo no tengo nada. Solamente invertí en unos bonos con los cuales me dijeron que podía asegurar mi dinero mejor que en un banco. No era mucho pero no podía perderlo de un día para otro. Sin embargo, mira lo que ha pasado. Ya no recibo los intereses mensuales y nadie me quiere decir dónde está mi dinero. Acabo de recibir unos documentos de un tribunal federal que dicen “Proof of claim”. No tengo la menor idea de qué hacer con ellos ni a quién preguntarle.

-Vamos a tener que hablar con Ricardo, el hijo de Gonzalo. El está envuelto en todos esos asuntos de la deuda pública y PROMESA. Debe saber qué puedes hacer.

-Solamente te puedo decir que el funcionario del banco que me vendió los bonos es uno de los que forma parte de esa llamada Junta Fiscal.