Poema para los hombres que he amado

altLa poesía es la única compañera acostúmbrate a sus cuchillos / que es la única. Raúl Gómez Jattin

Son las once y está oscuro El intento de la noche en despejar mi desorden El espacio de la soledad y el calor terrible de un día como este No hubo ni una nube en el cielo Cuando salí a pasear El sol dialogó con mi piel No estuve feliz Pero la gente parecía encontrarse La playa frente a mi casa estaba repleta El paseo a ver el mar esta esquina de mi vida Discurre en mi memoria todo lo incompleto Los papeles amarillos El hombre que intentó pero no pudo llegar al fondo Ya tan ido Nada sucede y tal vez ese es el verdadero asunto Todo en mi vida siempre queda suspendido en el vértigo Mañana empiezo otro comienzo Con mi cuerpo a caminatas largas Este deseo de ser otra Tengo un poco de dolor en las manos El hombro izquierdo atrofiado Los senos caídos y acalorados El pelo rojo indomable y larguísimo Las uñas partidas y desiguales La piel reseca Y una mujer adentro sin ganas De llegar a acuerdos con el mundo

No sé porqué siempre se me acercan los hombres equivocados Hombres de bastones o cojos Fumadores empedernidos Jugando a la ruleta rusa Hombres salvajes como los potros Recuerdo la camisa de Juan con un boquetito de cigarrillo Y fue eso lo que precisamente me sedujo O el bastón de Víctor, bastón de mango de plata Que usaba para cuando lo necesitara de verdad Casi todos fumadores Hombres ansiosos de boca con ganas de chupar a una Hasta dejarte vacía y reventada Niños que se te pegan a la falda y lloran toda la noche Todas las noches Pobres infantes huérfanos de madres Bolsillos y ambiciones rotas Vividores de ron y vino barato No pensé que estabas tan enferma, me dijo el cónsul Cuando supo que me dejé de aquel El hombre que no dejaba de hablar Hombres con otras mujeres han sido los menos Nunca he sido amante de nadie Y valga decir Mujer de nadie Y sin embargo he amado mucho He amado la silueta de estos hombres desde la distancia Ese andar rápido de lo indomable El larguísimo monólogo del macho que llena tanto espacio Y no me obligaba a hablar He amado el sexo desenfrenado de mis treinta Cuando no había un orín marcando territorio He amado esas bocas hambrientas de mis bocas Las miradas como clavos ojos con ojos Los gritos Tanto pájaro en desbandada Debut y despedida Sin chance para dormir toda la noche Hoy que nadie espera y que nadie detiene Cruzo el raro umbral de una mujer diferente Un nuevo himen me cierra a la de antes Y seré ahora quien me toca ser

A punto de despedirme Habiendo rechazado la última cama de esta temporada Llegan cuatro hombres nuevos con palabras y deseos Hombres lejanos en tierra que hace frío La de los treinta se ríe La de los cuarenta sube los hombros y abre los ojos La mujer vieja que seré dice ah ah no has terminado aún Cuatro pájaros lejanos Uno me invita a ver el cóndor en la tierra fría de los Andes Otro me trata de usted en la tierra de amores infinitos Otro exiliado de su patria desde su ojo de cristal me ofrenda el mundo Y el otro, escandinavo, de otra lengua, hace besar a las montañas y dice que llegará para septiembre Pero ahora he llegado a la hora del más alto erotismo Del cuerpo reflexivo en el sendero de la palabra La santa bendición del silencio El mío corazón el sole mío En ninguna patria habitado A todos los hombres que nunca se acostaron conmigo A los hombres poetas, los peores amantes que he tenido Dedico este poema al poema hombre Ahora que la poesía es mi única compañera