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Carta abierta a la legislatura

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altHoy 25 de julio de 2019, el día de nuestra Constitución, cada miembro que ostenta el poder en la Legislatura: Thomas Rivera Schatz y Johnny Méndez estarán pensando en muchas cosas; sobre todo, en sus carreras políticas tras la renuncia de Ricardo Roselló. Les recuerdo a ambos que están viviendo en una coyuntura única en la historia del país y que deberán ponerse a la altura de la misma comenzando con suspender los empleados fantasmas si es que los tuvieran, así como cualquier otro comportamiento similar, porque ustedes deberán cumplir con su destino, el de ayudar a mejorar las leyes que impedirán los desvíos de favores políticos con el dinero del pueblo.

Primero, si ya hay una oficina de consultores o de ayudantes en el Capitolio pagada para servirles, comiencen por usarla y no contraten especialistas adicionales para hacer su trabajo. La corrupción comienza cuando aceptas un trabajo para el cual no estás preparado y tienes que pagarle a otro para que te ayude. El pueblo está cansado, pero si tiene que levantarse de nuevo, lo hará. Nuestro dinero no se malgasta…

Segundo, deben de legislar para que nadie en el poder de ningún puesto, otorgue contratos a compañías trililí (entiéndase compañías con poco tiempo de existencia, fraudulentas, y ustedes saben a lo que me refiero). Legislen para criminalizar aún más el nepotismo y también a la compañía falsa así como al funcionario público que entre en negociaciones de este tipo o similares.

Tercero, dejen de usar el nombre de Dios en vano y de visitar las iglesias para retratarse y publicarlo en los medios o para que los feligreses los vean y voten por ustedes, porque desdicen con los hechos lo que afirman con las palabras. No ofendan al contrincante y practiquen un poco la humildad en privado. Si van a la iglesia que sea, pues que se les note. No que nos lo digan… para esto no hay que legislar.

Manos a la obra para evitar el nepotismo y la corrupción.

Puerto Rico, nuestro pueblo, limpiará su casa todas las veces que sea necesario.

En ustedes queda el hacer lo propio, lo correcto, y lo honesto en cuanto a cómo evitar estos desastres para siempre. Y recuerden que no hacen falta KOIs para salvaguardar su imagen, porque la mejor tarjeta de presentación es su trabajo por y para el pueblo que los eligió. Retomen el camino del buen servicio público si es que alguno lo había perdido contratando fantasmas entre otros pecadillos, pero si ya se han enfermado de poder, cambien de profesión.