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Colapso; yo. (intentando ser contemporáneo) de Gabriel Meroli

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altLa lectura de la poesía que nos presenta el joven Gabriel Meroli me ha resultado sumamente interesante. Su libro, desde la portada, nos anuncia que encontraremos en él una caja de pandora, que tal vez contenga unos demonios, pero también a Elpis, el dios griego de la esperanza. El título, con su subtítulo, ya es revelador de una escritura contrahegemónica, no canónica. La gráfica, también del autor, que se nos revela artista plástico además de poeta, “Eufemismo ELA”, es una composición abstracta que, como quien no quiere la cosa, ubica el rostro de Muñoz Marín en la esquina derecha. Ella de por sí ya evoca muchas interpretaciones.

He comenzado por el libro, el objeto físico, que en este caso es portador de un mundo poético revelador, innovador y creativo, porque, como veremos más adelante, su cuidadosa elaboración es parte de la estructura, o siguiendo el juego, pero muy serio, de la (orto)grafía y morfología usada por Meroli, (d)estructura que constituye el formato de su poesía. El objeto libro, haciendo abstracción de la complejidad que podrían aportar los multimedios digitales, facilita expresar la complejidad, la angustia, la incertidumbre y la inconformidad, existencial y social, del(lx) poeta. El conjunto del libro se convierte en el contexto poético que trasciende el contexto “real” humanx. El libro es toda una estética conformada, tanto por el diseño de las páginas, las ilustraciones, también del autor, como de los poemas, que no se limitan a estructurarse poéticamente, sino que conforman diseños gráficos en una diagramación donde, al sentido y la estructura poética, se une un juego de espacios en blanco entre palabras/versos cuidadosamente pensados. Sin que el espacio en blanco constituya objeto poético, este aporta cadencia, aire, ortografía alternativa e introspección, al espacio poético en el que esta insertado. Transcribir algunos poemas a otro medio que no permita representar esos espacios en blanco, sin dejar de ser el poema original, podría alterar su impacto en el lector o en su declamación.

El existencialismo expresado en la poesía de Meroli es profundo y abarcador. Sus temas centrales, aunque no únicos, desde una proyección personal e íntima, son el amor, la vida, la muerte, y la Matria desde una mirada sociológica y política. Todos ellos desde una perspectiva sexual inclusiva. Todo el libro refleja un reconocimiento a la diversidad de género y sexo, sin embargo, no se constituye en EL TEMA, aunque a él dedica un poema: SUCEDE, CECILIA, QUE ME CANSO DE SER HOMBRE (p. 59), en reacción al poema SUCEDE QUE ME CANSO…, de Nicol Cecilia Delgado. Todos los poemas están escritos con la intencionalidad de resaltar que pueden ser leídos y sentidos desde cualquier perspectiva LGBTTQI. Hay que darle crédito al poeta porque, al usar paréntesis como (el/la/le) y terminar los sustantivos y adjetivos con x y e, lo ha hecho manteniendo la (d)estructura del poema; y aunque crea cierta dificultad para leerlos en voz alta, aporta la inclusividad necesaria para que toda la diversidad sexual se identifique y los sientan escritos para sí.

Transversal a todo el libro está el tema del colonialismo. El tema abiertamente político se une a una poesía que en todas sus manifestaciones es POLÍTICA, es decir, refleja su preocupación existencial desde una perspectiva de su ser social. Esto queda claro desde la dedicatoria misma en uno de sus pasajes: “Atodes les que morimos en Lucha; / especialmente a les trans, a les colonizades, / a les abyectes, … a les Poetas. / ¡Seamos Verbo(s)!” (p. 7).

El libro se divide en tres partes. La primera, la inicia con una estrofa del poema CANCIÓN, de Nicolás Guillén como epígrafe (p. 9) a los poemas que siguen, anunciándonos las paradojas intimas que encontraremos. Esta sección es un canto al amor. Lo hace, principalmente, colocándose como voz poética, estableciendo un diálogo entre quien escribe y el sxr, imaginarix o no, a quien escribe; como por ejemplo en el primer poema, LA SONRISA DE UNX EXTRAÑX (p. 11), escribe: “Haciendo esto, me aseguro de no olvidarle, / de poder en mi piel palp(it)arle”. Junto al amor, mayormente erótico, la Poesía se resalta como el medio mediante el cual se manifiesta el amor, y así nos lo dice al finalizar el poema: “...nuestro / momento, vertido (ahora) en Poesía”. En, TE CONFIESO QUE DESDE LA MIRADA (p. 13), como en otros más, se refiere a la poesía como instrumento de amor: “mas muertx de miedo, ocultx en mi alcoba, / te escribo (esta) Poesía”.

La segunda sección del poemario está dedicado a temas sociales y políticos. Lo que no implica que los otros poemas no contengan visiones POLÍTICAS en el trasfondo de los temas existenciales. Así se manifiesta en NADA EN ESTE SENTIDO TIENE VIDA (p. 25), canto alx amantx que pertenece a la primera parte, y que inicia con esta introspección: “Pues, ¿qué puedo ser cuando mi País / se desmorona, la educación se muere / y este corazón, puto-Poeta, me traiciona!”. Y, en el mismo, concluye, “dejar supurar mi sangre / sobre la Matria, junto a ti, / le resta un poco de agonía / a la (de)construcción de la República”.

Esta segunda sección tiene como epígrafe (p. 51) unos versos de la poeta Mairym Cruz Bernal tomados de UN LUGAR DONDE SOÑAR, que nos adelantan las posturas iconoclastas y rebeldes que encontraremos en los poemas. Los temas tratados son el coloniaje, la ideología, la relación cuerpx-ser, la Matria, el Caribe, el imperialismo, la pobreza, el canon literario, la educación pública, los caseríos excluyentes creados por Muñoz Marín, la afrodescendencia, la corrupción, el abuso y violación de la mujer, el ELA (Estado de Alerta. / Libre no somos. / Ayuda necesitamos. (p. 71), la Junta de Control Fiscal, las protestas de pueblo en el verano de 2019, en fin, en bellos poemas trata todo el panorama social, político y económico de Puerto Rico y El Caribe. La segunda parte se convierte en un grito de denuncia y un llamado de lucha, que cierra, aunque queda abierto, con el poema “QUE LOS OJOS DE MIS PIES / nunca se cansen de / saborear las ansias / de la (la) Libertad” (p. 87).

Nótese que, al transcribir el poema anterior, aunque el título queda presentado en mayúsculas, todo constituye una sola estrofa, que es la totalidad del poema. Esta es, precisamente, una de las características de la (de)estructura que usa Meroli en la mayoría de los poemas. El “título” se constituye en el primer verso, pero no deja sin título al poema. Así, se destaca, o se pone énfasis, en el pensamiento o sentimiento que se quiere transversal a todo el poema.

El tercer giro que toma el poemario es angustioso, íntimo y existencial. El epígrafe, versos de la poeta Ángela M. Valentín, anuncia una partida, una fuga, no territorial, sino espiritual. Es poesía sobre sí mismo, un recoger todo el dolor, y el sufrimiento propio y ajeno, que ha denunciado anteriormente, y gritar al viento cómo lo ha marcado, cómo se siente, abrir las heridas que le han dejado, y dejar que escapen mediante la Poesía. Y se queja de la POESÍA, que es a la vez provocación de su ser y medio lleno de su “tinta-sangre”. La POESÍA, junto con el/x POETA mismo, se convierte en objeto poético.

¿QUÉ PUEDO HACER EN ESTA

vida si cargo la maldición de

la Palabra?

Abstracto mundo que eclosiona en fonemas.

¿Qué he de hacer cuando me atormentan

como rayos de hielo, a diario el cerebelo?

Palabras que se forjan y me (de)sementizan,

palabras que me reprochan, que me aman,

que me envenenan, desde las vísceras, el alma;

que me inyectan las ganas de morirvivir.

Letra tras letra se forja el Mundo,

mi mundo, que por meras acciones,

se estrella contra la Lingüística.

Palabras, trabas que me alargan

la existencia luego de muertx,

de idx de este efímero terrenal encuentro.

Palabras, maldita Poesía que en mi pecho duerme,

contemplando

el devenir a cadáver

de mi cuerpx. (p. 93)

La angustia, la desesperación y el dolor espiritual, le hacen cantar también a la muerte en forma alarmante, como en:

¡QUÉ QUEDA DE MÍ, SUJETX POETA

que en este mundo

cabida igual

a la de uno en el cero,

si no logro posar mis alas

bajo el fuego de las nubes?

¡Qué queda, sino

quel suicidio? (p. 95)

Meroli logra ofrecernos una lectura poética provocadora a nuestra visión de mundo —tan influenciada por la ideología hegemónica. Es mucho lo que cuestiona, tanto de la sociedad, como de nuestra identidad sexual y de pueblx, del lenguaje, y de la misma literatura. Posee el/x poeta un estilo propio difícil de encajonar en clasificaciones canónicas. Sus licencias poéticas, su juego con las palabras, donde mezcla oralidad (aquíando, doyme, quel, dentre), crea palabras (enamhogarme, morirvivir, vivierde, (de)sementizan), y trabaja la inclusión de la diversidad sexual, descartando el género binario, demuestra su inconformidad con las limitaciones castrantes del lenguaje e intenta un rompimiento liberador.

Su trabajo con la inclusión sexual, como cuidadoso artista de la palabra, nos conduce a reconocer la necesidad, primero, de replantearnos el uso del lenguaje machista en el que nos hemos formado. Segundo, en darnos cuenta lo difícil que es salirnos de él en forma satisfactoria. Tercero, que es necesario trabajar con mayor profundidad la reformulación lingüística para encontrar las palabras, los fonemas y las estructuras sintácticas de un nuevo lenguaje inclusivo. Un nuevo lenguaje que nos lleve a descartar lo “políticamente correcto” porque se constituya en la expresión natural —oral, común y “culta”—, de referirnos a la humanidad. Problema que va más allá del lenguaje, porque en realidad se encubre en la ideología y la cultura hegemónicas, en las relaciones de poder y de cómo pensamos la relación yo-otro.

En la poesía de Meroli encontramos influencia de varixs poetas, idxs y contemporánexs, mencionadxs por xl mismx. En varios poemas notamos una clara influencia de nuestra poeta nacional Julia de Burgos, a quien le dedica el hermoso poema que sigue:

I

¿Qué sería de mi Poesía

si en mis letras no vivieras?

¿Acaso alguien hubiese cantado

la loa a tu Río Grande;

acaso me hubiese pintado el sol,

secado el mar?

En tu canción de verso

se agrupan los átomos del Multi-verso;

aquel que se esconde

en la frente de(l/a/x) Poeta.

Julia, madre agua de

mi (no mía) Matria;

con tus versos salvas

la más dolida alma.

Eres, a pesar de la ida

de tu cuerpx,

la Muerta más viva

que se entrega al verso.

II

A pesar de tu muerte,

sigues viva. Viva en

mi piel, en mis sílabas,

en mis rimas y la Mar.

Es de tu Río el agua que viaja

subterra y se revela en el rocío,

en el diluvio, en las cuencas de mis ojos.

Inmortal es el eco de tu cauce;

transmuta la propia vida, el Multiverso.

Ha llegado tu número ...

ahora me pregunto

¿acaso tengo el mío dado?

Mas de qué vale, si trasmortem,

al igual que tú, ahora

roca de una Isla desierta,

me llamarán Poeta.

En su mausoleo (p. 101)

El poemario termina con un poema que no puedo transcribir aquí por la forma en que está (de)estructurado. Transcribirlo requeriría un cuidadoso diseño tipográfico que, en formato digital, el medio para el que escribo esta reseña, sería difícil, aunque no imposible. En el poema las estrofas y los versos están formados por palabras y por letras sueltas, y lo que se podría considerar el último verso, es casi un acertijo, no porque requiera adivinanza, sino porque obliga a jugar con la reubicación de las letras para formar el nombre de(l, lx) poeta. Este poema cierra el libro matando, e(l, lx) POETA, a Gabriel Meroli, el(lx) cual, no me cabe duda, para dicha y disfrute de los amantes de la Poesía, sobrevivirá esta muerte.